
Postales del software libre
Ayer se cumplieron 25 años de la creación de la Fundación de Software Libre (FSF). El protagonista de esta iniciativa trascendental fue Richard Stallman, en ese momento director del laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto de Massachusetts para la Tecnología (MIT). Stallman renunció indignado ante la práctica usual de los monopolios de apropiarse del código que los desarrolladores elaboraban en forma desinteresada. De esta inquietud nació la GPL, la primer licencia general pública que amparó legalmente el software libre.
¿Qué es el software libre? Según la Free Software Foundation, el software libre se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar el software y distribuirlo modificado. El software libre suele estar disponible gratuitamente, o al precio de costo de la distribución a través de otros medios (Wikipedia). En forma más esquemática, lo que explica este cuadro.
Pero más allá del aspecto histórico-conceptual, que es mucho más rico y complejo, el software libre es la historia de millones de usuarios que cambiar su forma de entender, crear y aplicar el software. Yo soy uno de ellos, y como tengo casi la misma edad que el software libre, voy a contar mi historia.
Mi primer contacto fue por Mozilla Firefox. Lo empecé a usar por la misma razón que todo el mundo, es decir, porque era claramente superior a cualquier versión de Internet Explorer. Cuando comenzamos a editar una revista en el profesorado, en la búsqueda de dejar de depender de las suites de Adobe, di con GIMP (el equivalente a Photoshop) y Scribus (el equivalente a PageMaker). Para ese entonces había leído suficiente sofre software libre como para empezar a incorporar, además de la utilidad práctica -los programas eran más livianos, ágiles, poderosos, amigables y sencillos de ampliar por medio de complementos- una convicción ideológica. Instalé Mozilla Thunderbird en reemplazo de Outlook y Pidgin en lugar de Messenger. La experiencia con todas esas utilidades fue maravillosa y los sigo recomendando todos los días.
Y así llegué al momento más difícil del camino, a la necesidad de patear el marco completo y dar a esos programas libres un sistema operativo libre. Había leído tangencialmente cosas sobre Linux, pero me asustaban varias cosas. En especial, la experticia de sus usuarios más activos y la absoluta ignorancia de muchos conceptos (lo que resulta lógico: alguien que jamás usó Windows se vería superado si escuchara hablar de Papelera de Reciclaje, Panel de Control o Edición del Registro). Cometí el error de creer por muchos meses que Linux era un sistema operativo oscurantista que sólo una pequeña secta podía manejar. Finalmente me vi forzado a formatear por cuarta o quinta vez la máquina (nunca jamás volví a formatear, es otra de las maravillas linuxeras) y decidí dar el salto con Ubuntu, la puerta de entrada más popularizada y amigable. Así reemplacé al mismísimo Windows y corté mi último nexo con el software privativo. Fue un camino de ida. En poco tiempo me paseaba mostrando el cubo cambiador de escritorios (sí, en Linux se pueden manejar varios escritorios a la vez), instalando programas en dos clics y disfrutando de cientos de características más. Una de las mejores: nunca más instalé un driver. Todo lo que enchufé (impresoras, cañones proyectores, módems, cámaras web, escáners, memorias y almacenamientos de todo tipo) funcionó con sólo conectar.
Al terminar de migrar, me dio algo de nostalgia pensar que iba a perder una de las partes más queridas del ocio: los juegos. Con un par de búsquedas se acabó la tristeza, y el mito de que no hay buenos juegos para Linux. El tiempo me llevó a encontrar y aprender sobre cosas más útiles y productivas, como los entornos educativos ITALC y Moodle.
¿Cómo es un día con el software libre? Voy a contar el de ayer. Tenía que terminar en veinticuatro horas un video de presentación para la escuela en la que trabajo y jamás hice edición de video (me anoté, como siempre, con ánimo de nuevos conocimientos). Eran varias filmaciones cortas que había que compilar. Nada más al insertar el CD y abrir el primer archivo con Avidemux, la interfaz me preguntó si deseaba agruparlos. Solucionado: todas las filmaciones eran una. Luego recorté, copié, borré, pegué y agregué a golpes de ratón hasta reducir la duración a los cinco minutos reglamentarios. Con Audacity grabé la lectura en off e inmediatamente normalicé el volumen y borré los ruidos filtrados (milagrosamente y con un par de filtros, el programa logró que mi voz entrecortada sonara firme). También edité la música de fondo, limé los sonidos graves y bajé su volumen. Combiné ambas secuencias en una sola, el audio final del video. Volví a Avidemux y los combiné. Finalmente edité con LiVES el inicio, para agregar un texto introductorio, y el final, para disolver las últimas imágenes en una oscuridad paulatina. Video terminado y otro éxito para la libertad.
Buenísimo che. Yo hace pocos días cumplí 2 años con el soft libre. Lamentablemente tengo una mentalidad de usuario final tan desarrollada que no puedo aprender ni a dar formato a un texto en OpenOffice. Mucho menos voy a intentar editar un video.
Pero me deshice de Windows. La laptop que me compre hace un año vino con Vista, lo primero que hice fue instalarle Kubuntu. Ahora estoy con openSUSE, más contento que nunca. En linux todo funciona tan fácilmente que terminas creyendo en la magia. Porque no solo instalas con un click desde los repositorios, sino que también ahora desde internet. En Ubuntu creo que es apturl; en SUSE tenes 1 click install: haces click al boton de la web y listo, te lo esta instalando.
Absolutamente. Lo de Ubuntu es como Suse, tenés páginas de este estilo donde instalar sin ningún comando, simplemente con hacer clic en el botón de instalar. Directamente del botón web al menú de programas:
http://bit.ly/9BQNMa
http://appnr.com/
PD: Lo mío también es mentalidad de usuario final, pero más kamikaze.
Desde que me regalaron una notebook he estado con ganas de probar Linux, pero aún no me animé más que a pasarme al Firefox. ¿Hay que desinstalar Windows o algo así antes de descargar Unbutu?
Animate, bajalo y grabá la iso en un cd, la instalación es tan sencilla que parece de otro mundo. No necesitás desinstalar Windows ni mucho menos, podés empezar como yo, instalando Ubuntu como programa de Windows:
http://bit.ly/8ZWCJ9
Después, si no te convence lo podés desinstalar como cualquier app. Y si te convence, instalarlo como partición, mantener los dos sistemas mientras testeás las funcionalidades.
Ah, y no dudes en pedir ayuda, si algo caracteriza a la comunidad de usuarios de Linux es su solidaridad para dar soporte.
Mi caso fue bastante extraño, tanto que ni recuerdo como fue exactamente. Si mal no recuerdo fue una causalidad, algo que me llamó la atención porque lo leí por ahí. Me maravillé viendo que Kubuntu funcionaba desde un CD sin instalar nada, y que todo (incluso la conexion) se había auto-configurado, cosa que no siempre pasa en Windows. Soy de usar Windows por algunas aplicaciones que necesito (ej., Autocad) y porque tiene mejor rendimiento mi placa de video, de lo contrario no existiría en esta máquina.
¡Saludos!
Hola, Martín. Disculpá que te moleste, pero no se me ocurrió a quién más consultar. Resulta que seguí tu consejo y me instalé el Ubuntu 10.10 en mi notebook y en una PC de mi casa. Mi hermano usó el mismo CD para hacer las dos instalaciones. Ahora bien, en el Open Office de la PC “fija” el lenguaje de la interfaz es castellano, pero en el de mi notebook es en inglés y no me ofrece la opción de ponerlo en castellano, pese a que el lenguaje de los diccionarios sí es el castellano y que al arrancar con la instalación del sistema operativo elegí el castellano como idioma. Debe ser algo super sencillo de resolver, pero yo soy un analfabeto funcional para estas cosas. ¿Hay algún consejo que puedas darme?
Muchas gracias.
En general el Open Office se instala en inglés, Ubuntu trae paquetes de idioma para la interfaz y para las aplicaciones más básicas, de esa manera ahorra espacio y puede mantenerse en CD. Abrí la terminal (Alt y F2) y probá ejecutar estas dos órdenes (una a la vez):
sudo apt-get install openoffice.org-help-es
sudo apt-get install openoffice.org-l10n-es
Con eso instalaría los paquetes, si elegiste español es probable que OpenOffice los cargue solito y te aparezca la interfaz sin tocar nada más, sino desde Opciones elegí.
Espero que sirva, y si no funciona, silbá de nuevo. Abrazo.