Responda con una catarata de afirmaciones o con sonrisas sarcásticas a las siguientes afirmaciones, repetidas esporádicamente en boca de connotados opinadores.
a) Uruguay sí que tiene una república, un ordenamiento jurídico y una política de derechos humanos en serio.
b) En Brasil el delito violento ha sido casi erradicado gracias a políticas de Estado en serio.
c) La educación en Chile es un ejemplo para América Latina de lo que se puede hacer cuando se gestiona y se invierte en serio.
Si usted respondió con sonoras carcajadas, es porque sigue a Capusotto y entendió el sentido del post antes de que yo empiece mi perorata.
Si en cambio se limitó a mover la cabeza como una bomba extractora de petróleo, entre grave y avergonzado (usted vive en un país de mierda, es lógico que se sienta así), atienda a las siguientes consideraciones:
a) En Uruguay se falló por primera vez hace pocas horas contra una ley de amnistía ¡promulgada por los mismos militares genocidas! Y para más vergüenza democrática: los poderes públicos ni siquiera se animaron a derogar la ley por sí mismos, y tuvieron que convocar a un pleibiscito que baje el tono de la polémica.
b) ¿No vio el helicóptero que bajaron los narcos? ¿De verdad se anima a ir a Río para las olimpíadas? Piense dos veces antes de decir que no puede salir a la calle. En otros lugares ni siquiera el aire es seguro. Si usted quiere ver las estadísticas, pase por acá y llévese una sorpresa: en Brasil hay siete veces más homicidios que en este país de mierda (ni siquiera en eso les ganamos, dirán los incorregibles).
c) En Chile el sistema educativo pinochetista sobrevivió dieciséis años a la caída de la dictadura sin que se le toque una coma. Chile cuenta también con el triste mérito de haber provocado la primera insurrección contemporánea protagonizada sólo por estudiantes secundarios, movilizados para denunciar las gravísimas deficiencias de la escuela pública. El gobierno socialista (sic) respondió a esta protesta reprimiendo a los adolescentes y encarcelando a más de mil estudiantes.
Pero la realidad, a fin de cuentas, no importa. Lo cierto es que allá es distinto y los países que hacen las cosas bien siempre son otros.
Para nosotros, los exabruptos de Maradona. Para ellos, la seriedad.
El mercado comunicacional reparte las regalías del prestigio que no tiene. Nos hacen creer, todos los días, que ellos sí hablan en serio.
Bueno, como te decía, la verdad que ya casi ni miro los noticieros porque me bajan la autoestima. El terrorismo mediático ataca todos los días, a toda hora, y nos infla las pelotas con sus cargas de mala onda hasta que en algún momento reventemos.
Yo por las dudas ya reservé unos pasajes a Alto Volta porque es un país más serio y confiable que este.
Genial Martín, eso es destruír mitos blogosféricamente ;)