Ingrid Betancourt fue finalmente rescatada del secuestro en que la mantenían hace seis años las FARC, en un dudoso operativo realizado por fuerzas militares colombianas.
Evidentemente, hay muchos ganadores: gana la lucha de una familia, ganan las buenas acciones de las democracias del mundo, gana la humanidad, gana la ética, gana el bien y ganan todos aquellos que consideran aberrante mantener privada de la libertad a una persona por el simple hecho de tener alguna relevancia política y una reconocida importancia como moneda de canje.
Ahora ¿quién más gana? ¿Gana Uribe? ¿Gana su posibilidad de ser reelecto, como sugiere la oposición? ¿Gana la guerra, como creen Echegaray y PC argentino? ¿Ganan los apólogos de la mano dura? ¿Gana la imagen positiva de Sarkozy? ¿Gana la política exterior de Bush? ¿Gana el Plan Colombia?
Ante tantos posibles ganadores, no me queda claro quienes son los que pierden. Porque la liberación de Ingrid es un hecho humano, donde todos ganan, pero también es un hecho político, y en política siempre hay alguien que pierde. Nadie está exento de salir perjudicado, ni siquiera quienes más lucharon por lograr esta liberación.
Odio arruinar la fiesta, pero no puedo evitar pensar en la resaca de mañana. Ojalá recordemos todo lo ocurrido y no haya de qué arrepentirse.
fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:




