Ingrid Betancourt fue finalmente rescatada del secuestro en que la mantenían hace seis años las FARC, en un dudoso operativo realizado por fuerzas militares colombianas.

Evidentemente, hay muchos ganadores: gana la lucha de una familia, ganan las buenas acciones de las democracias del mundo, gana la humanidad, gana la ética, gana el bien y ganan todos aquellos que consideran aberrante mantener privada de la libertad a una persona por el simple hecho de tener alguna relevancia política y una reconocida importancia como moneda de canje.

Ahora ¿quién más gana? ¿Gana Uribe? ¿Gana su posibilidad de ser reelecto, como sugiere la oposición? ¿Gana la guerra, como creen Echegaray y PC argentino? ¿Ganan los apólogos de la mano dura? ¿Gana la imagen positiva de Sarkozy? ¿Gana la política exterior de Bush? ¿Gana el Plan Colombia?

Ante tantos posibles ganadores, no me queda claro quienes son los que pierden. Porque la liberación de Ingrid es un hecho humano, donde todos ganan, pero también es un hecho político, y en política siempre hay alguien que pierde. Nadie está exento de salir perjudicado, ni siquiera quienes más lucharon por lograr esta liberación.

Odio arruinar la fiesta, pero no puedo evitar pensar en la resaca de mañana. Ojalá recordemos todo lo ocurrido y no haya de qué arrepentirse.

Artepolítica publica una completa entrevista a Luis D’ Elia, el enemigo favorito de la ciudadanía sana (Blumberg dixit) que recientemente recuperó su voz y voto en la política argentina (en simultaneidad -lamentablemente- con sus viejas posiciones ideológicas) y de los monopolios mediáticos. Para acercarnos al perfil del personaje, echemos mano a la definición magistral que de él hicieron los muchachos de Un día peronista:

D’Elía: Dícese de un tipo negro y feo que a “la gente” le cae mal. La palabra D’Elía hay que usarla cuantas veces sea posible. No importa su falta de relación con el contenido fáctico que se ofrece como noticia. No deje que la falta de conexidad lo detenga en el uso repetido y asfixiante de la palabra D’Elía. Si D’Elía no estaba en el acto, se deberá mencionar su ausencia, o que cumplió años, o que su madre cumplió años, pero nunca, bajo ninguna circunstancia, deje de usar la palabra D’Elía.

Pueden acceder a la serie de videos comenzando por la introducción o leer directamente la desgrabación.

Un pequeño adelanto de una de las partes, a mi juicio, más interesante del análisis deliano, especialmente ilustrativa para quienes consideran que la semiótica del discurso y la sociología de masas son territorio exclusivo del hombre blanco.

(…) una sociedad politizada, a izquierda o derecha es lo mismo, es una sociedad mucho menos manipulable, sobre todo por los medios masivos de comunicación. Por eso si una ventaja tiene toda esta crisis del campo ha sido que la sociedad va ganando, sobre todo los sectores medios, un alto grado de politización. Un sector (de los sectores medios) se va a ir a la derecha, o sea que va a abandonar la neutralidad falsa, apolítica en la que estaba ahora. Una gran ventaja es que se corran a la derecha…

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

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