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Siempre decir la verdad

chicaleyendoPor más que lo intentaba, no lograba distinguir las letras de tapa. Tampoco podía moverme mucho más si quería pasar desapercibido. La chica tenía el libro abierto levitando sobre sus piernas y parecía ser la única que no se interesaba por el accidente que en ese momento exhibían las ventanas. Estaba en trance.

Me acerqué con cautela a la barra de agarre de su asiento. Con una discreción que creí suficiente, comencé a leer a sus espaldas con avidez, olvidando también que existía un mundo, y me rodeaba.

La página describía una conversación entre dos estrafalarios borrachos, a orillas de un puerto desconocido. A golpe de vista se notaba que el autor era latinoamericano. Al final del segundo párrafo, era obvio que la escritura pertenecía a Juan Carlos Onetti. Satisfecho, levanté los ojos y me encontré con la mirada de la lectora original, expectante y sardónica.

-¿Querés saber qué estoy leyendo?

Lo dijo con naturalidad pero con dejos de preocupación. Temí que me creyera un degenerado o, peor, un obseso de las letras y las artes. Me preparé a dar la respuesta más tranquilizante y correcta que encontré.

-No, nada que ver. Es que tenés lindas tetas.

Se sonrió, y más cuándo un viejo giró para lanzarme un sermón. Aliviado, toqué el timbre y me bajé. Faltaba poco para llegar al centro y el día estaba precioso para caminar un poco.

Rompeculos

Nuestra educada derecha le da cátedra verbal al chavista subdesarrollado de Maradona:

De Narváez dijo que le agradecen "haberle roto el culo a los pingüinos”

De Narváez dijo que le agradecen "haberle roto el culo a los pingüinos”

Que la chupen/ que la sigan chupando

"Que la chupen"

"Que la chupen"

El borrador de haiku que Diego Maradona dedicó a la prensa en conferencia tiene la transparencia de la incorrección política: blanquea las ideas más ocultas en las conciencias bienpensantes.

Segundos después de que los inviten a continuar con el proceso de succión, un columnista de América dice, indignado que esto es un ataque a todo el periodismo. No importa que el agredido sea de este canal o de otro. Todos somos periodistas (¿Pagni también?). Vergonzozo, es otro ejemplo de los que no quieren que la prensa se exprese libremente -añadía la conductora, para rematar con la original idea de que todo lo que pasa se debe a que somos un país de mierda- todo lo contrario al técnico uruguayo, que aunque perdió se comportó como un caballero. Maradona sólo se siente bien entre sus amigos alcahuetes e izquierdistas (juro que dijo eso, alguien consiga el video).

A ver ¿cuál es el escándalo? Maradona le espetó a Pasman que el problema no era que opine, sino que lo haga con tanta mala leche. Después de eso, el “agredido” le preguntó qué signficaba el abrazo con Bilardo (?) y qué le parecía la opinión de Verón sobre lo mal que estaba todo, de Grondona para abajo. Creer que sólo hay mala leche es ser generoso.

La prensa cree ser parte de la modernidad ilustrada y desde ese lugar, asume ser custodio invaluable de la cultura, los buenos modales y los límites lingüísticos. Hubieran preferido algo así cómo “que mis detractores continúen en su constante fellatio. Hablo en términos simbólicos, of course, pero es que me siento ofendido por las mediatizaciones de mi esforzada praxis”. Lo que menos importa en este caso es la forma.

Antes que perder tiempo en el exabrupto maradoniano, es importante poner atención a la sistemática indignación periodística, tan prolijita para considerarse inmediatamente perseguida cuando alguien los acusa de monopólicos, mentirosos o simplemente aficionados al sexo oral. La libertad de expresión es para los periodistas un atributo de los medios y no de los simples mortales. Según ellos los intolerantes y autoritarios son los que les disputan la propiedad de la palabra, y no ellos, quiénes se la arrogan. Seremos libres, hasta que Guillermo Andino determine lo contrario.

Porque al final, ellos seguirán determinando quiénes son los buenos y los malos en la película porno. Nosotros la seguiremos chupando.