Artepolítica publica una completa entrevista a Luis D’ Elia, el enemigo favorito de la ciudadanía sana (Blumberg dixit) que recientemente recuperó su voz y voto en la política argentina (en simultaneidad -lamentablemente- con sus viejas posiciones ideológicas) y de los monopolios mediáticos. Para acercarnos al perfil del personaje, echemos mano a la definición magistral que de él hicieron los muchachos de Un día peronista:

D’Elía: Dícese de un tipo negro y feo que a “la gente” le cae mal. La palabra D’Elía hay que usarla cuantas veces sea posible. No importa su falta de relación con el contenido fáctico que se ofrece como noticia. No deje que la falta de conexidad lo detenga en el uso repetido y asfixiante de la palabra D’Elía. Si D’Elía no estaba en el acto, se deberá mencionar su ausencia, o que cumplió años, o que su madre cumplió años, pero nunca, bajo ninguna circunstancia, deje de usar la palabra D’Elía.

Pueden acceder a la serie de videos comenzando por la introducción o leer directamente la desgrabación.

Un pequeño adelanto de una de las partes, a mi juicio, más interesante del análisis deliano, especialmente ilustrativa para quienes consideran que la semiótica del discurso y la sociología de masas son territorio exclusivo del hombre blanco.

(…) una sociedad politizada, a izquierda o derecha es lo mismo, es una sociedad mucho menos manipulable, sobre todo por los medios masivos de comunicación. Por eso si una ventaja tiene toda esta crisis del campo ha sido que la sociedad va ganando, sobre todo los sectores medios, un alto grado de politización. Un sector (de los sectores medios) se va a ir a la derecha, o sea que va a abandonar la neutralidad falsa, apolítica en la que estaba ahora. Una gran ventaja es que se corran a la derecha…

Si bien es cierto que, a decir de Watzlavic, es imposible no comunicar cuando se emite un discurso, puede ocurrir que ciertos enunciados, a fuerza de comunicar ideas-fuerzas que sean identitarias o características de un campo ideológico, se desgasten, anquilosen o directamente momifiquen, desvalorizándose hasta el punto que su sola mención despierte, si no el rechazo directo, por lo menos un principio de duda sobre el interlocutor que los utiliza: me estoy refiriendo a los lugares comunes. A mí, personalmente, me resultan antipáticos y evito de todas las formas posibles acercarme a ellos.

El lugar común (también conocido como frase hecha, sobre todo en estos lares) nos indica que al usuario que los utiliza le falta, por lo menos, una buena dosis de imaginación. En casos extremos, puede indicar inequívocamente un alto índice de demagogia o una pobre formación intelectual. Los lugares comunes pueden ser simplistas cuando intentan disfrazar de verdad evidente algo que a todas luces es una construcción ideológica (La autoridad está hecha para respetarla), u oscurantistas cuando intentan disfrazar de inteligente un enunciado que esconde una irrelevancia (No por mucho madrugar se amanece más temprano).

Pueden connotar identificación con lo popular o, contrariamente a lo que se supone, un feroz elitismo. También condescendencia o agresividad, solidaridad o indiferencia. Pueden provenir de libros cultísimos o de subculturas ignorantes. Pueden, incluso, tener altas dosis de realismo o, como a veces sucede, carecer de asidero alguno. Pueden llevar la forma de una justificación, una antítesis, una apelación. Hay tantas características en lugares comunes como ideas discursivas y formas que los sustenten.

Mi intención no es analizar la validez de cada argumento repetitivo por separado (ya tomé una posición frente a la mayoría de ellos), sino dar cuenta de cómo pueden convertir al discurso político -una tipología textual que debe caracterizarse por cierta destreza intelectual y un contenido de carácter dinámico o por lo menos progresivo- en un discurso altamente estereotipado y hasta vacío.

Para intentar (usando un lugar común imposible) hacer un análisis objetivo, voy a dividir mi recopilación de lugares comunes en el esquema bipartito más usual de la política (izquierda/ derecha), lo que significa sumar la autocrítica al inventario. Los lugares comunes que correspondan a ese limbo ideológico que algunos reconocen y califican como centrismo se ubicarán por aproximación, considerando al pensamiento socialdemócrata como una izquierda y al liberalismo de centro como una derecha. Intentaré además, siempre que sea posible, buscar correlatos entre una posición y otra.

Espero sus colaboraciones para ayudar, vía comentarios que iré incorporando periódicamente, a completar esta tabla con todos los lugares comunes del discurso político (profesional o cotidiano) que conozcan. Pueden en el futuro integrarse a una wiki, a un ensayo sobre linguística, a un trabajo práctico, a las reglas propuestas para un debate, o solamente contribuir a mejorar la significatividad de nuestro discurso individual, lo que ya es un logro en sí mismo. Esta es la tabla, actualizada al 09/05/08.

Izquierda Derecha
Los desaparecidos por las dictaduras eran jóvenes idealistas Los desaparecidos por las dictaduras eran guerrilleros terroristas
Las dictaduras fueron patrocinadas por Estados Unidos Las guerrillas fueron patrocinadas por la URSS
El peronismo es la versión argentina del fascismo El peronismo es una versión potable del comunismo
Los derechos humanos son universales Los derechos humanos son para los delincuentes
Cuba es una democracia socialista Cuba es una dictadura
El aborto legal significa el derecho a decidir El aborto legal significa el que se legaliza el asesinato
La religión es el opio de los pueblos La religión es el orden moral de las sociedades
Los militares son naturalmente asesinos y cobardes Los militares son la reserva moral de la nación
A la derecha le falta leer más libros A la izquierda le falta leer más diarios
Es fundamental solidarizarse con los pueblos que luchan Debe importarnos más lo que pasa en nuestro país que lo que ocurre en la Ex- Birmania
Los piqueteros son trabajadores que luchan por sus derechos Los piqueteros son vagos mantenidos con mis impuestos
La gente elige gobernantes progresistas usando sus legítimos derechos La gente elige gobernantes progresistas porque compran sus votos con una bolsa de mercadería o un vino
La gente elige gobernantes conservadores porque no está educada La gente elige gobernantes conservadores porque no pueden comprarles sus votos
La libertad de expresión es un lujo burgués La libertad de expresión conduce a la pornocracia
La mejor forma de dar seguridad a un pueblo es garantizando los servicios básicos y educándolos La mejor forma de dar seguridad a un pueblo es poniendo más policías y penas más duras
No soy antisemita, sino antisionista No soy antisemita, tengo amigos judíos
Los villeros son personas excluidas por una sociedad indiferente Los villeros son delincuentes que eligen el camino más fácil en vez de intentar progresar estudiando
Las mayorías normalmente toman decisiones equivocadas La izquierda siempre fue un espacio sectario y minoritario
Los pueblos crecen gracias a su industria Los pueblos crecen gracias a las agroexportaciones
Usted no es capaz de entender porque está alienado Usted no es capaz de entender porque no tiene sentido común
Los foristas y comentaristas de derecha son troles Los foristas y comentaristas de izquierda son geeks
La derecha liberal controla los medios La izquierda empresarial controla los medios
El psicoanálisis es un delirio burgués El psicoanálisis es sexopatía
El populismo es democracia directa El populismo es demagogia política

Edición 08/05: Gracias al importante aporte de Pitu, que prestó su ayuda desde el foro de política de psicofxp, agrego hoy los lugares comunes de esa categoría tan extraña como interesante que es el peronismo argentino, y que no logro incluir en la tabla anterior. Va entonces, la nueva:

Peronismo
Necesitamos apoyar a la burguesía nacional frente a la burguesía imperialista.
La autarquía de la nación es la única defensa contra el/los imperialismos.
Pueblo y Nación son los ejes de nuestro accionar político. Por ello no somos partidistas, somos movimientistas.
Todos aquellos que se opongan al pueblo y a la nación son nuestros enemigos.
El Estado Nacional es el vertebrador de los intereses del pueblo.
El pueblo nunca se equivoca.
Los derechos individuales deben subordinarse al interés general.
La Ciencia Económica es una disciplina capitalista.
El arte y la cultura deben reflejar los intereses del pueblo y de la nación.
Nosotros aplicamos los principios del verdadero cristianismo.
Nuestro movimiento surge de las entrañas de nuestra tierra y de nuestro pueblo.
El líder expresa los sentimientos y necesidades del pueblo. El líder hace lo que el pueblo quiere.
La comunicación líder-pueblo no necesita intermediarios.
A lo nacional popular no se lo analiza con categorías políticas clásicas. Es propio de mentalidades extranjerizantes hacerlo. Los que insisten son intelectuales colonizados.
Lo nacional popular no puede ser “cosificado”, debe ser leído desde su “vitalidad fundante”. El intelectual debe acompañar la praxis de su pueblo.
Las culturas y las experiencias políticas de lo nacional-popular son incomunicables e intransferibles.

¿Algún otro aporte? ¡Vamos!

Terminada la represión y el desalojo de los cartoneros que exigían la vuelta del tren blanco, llegó el momento de justificar los hechos. El jefe de gobierno porteño -que es Macri- y su cohorte intentaron (intentan) justificar ahora por medio de la palabra lo que resolvieron a golpes.

“Tenemos un fuerte compromiso con el respeto y la no ocupación del espacio público” (Juan Pablo Piccardo, ministro de Medio Ambiente)

A Piccardo le falta, además de la nobleza, la vergüenza. Que está comprometido fuertemente es indudable, por lo que debería ser juzgado bajo sus propios dichos. Ahora bien ¿respetar el espacio público significa no ocuparlo? ¿Entonces, por qué es público? ¿Por qué entonces Metrovías puede ocuparlo permanentemente con impunidad y no puede hacerlo el pueblo? Debemos creer, entonces, que los ocupantes no pertenecían a las categorías de ciudadanos con derecho público, sino a una casta peor.

“La ciudad de Buenos Aires está inundada de miles de delincuentes que todos los días se roban la basura que la gente saca a la vereda. Además, no pagan impuestos. Vamos a sacar de la calle y a meter presos a quienes no se ajusten a la política de higiene urbana.” (Mauricio Macri, 2002)

Los cartoneros, para Macri, no ocupan. Inundan como una marea de barro o grasa. Vienen a robar lo más preciado que produce la ciudadanía para el país: basura. Uno se asusta cuando los agoreros anuncian guerras por los alimentos, por el agua, por el petróleo, pero ¿no es mucho pelear por la basura? No para Macri, cuya empresa tenía a cargo la recolección de residuos. Nuestra basura es, por más compromiso público del que se jacten estos fascistas, un bien privatizado y por ende, factible de ser robado por quienes evaden impuestos, o sea, las empresas del grupo Macri, ¡perdón!… los cartoneros. En fin, todo sea por la higiene urbana, nuevo eufemismo para la higiene racial y política.

“Impedir que los cartoneros entren a la ciudad implicará mantener la ciudad más limpia y evitar problemas de inseguridad y drogadicción que se esconden detrás de los recolectores callejeros” (Marcelo Reis, diputado del Pro)

Esta debe ser, si no la elucubración más discriminatoria, la más falaz de todas las proposiciones macristas. Aplicando su criterio, impedir la entrada de malabaristas evitará el analfabetismo, cerrar las puertas a los técnicos en refrigeración acabará con el déficit educativo y dejar fuera a los gastroenterólogos terminará con la incorrección lingüística.

“Siento que estamos empezando a gobernar” (Gabriela Michetti)

La peor invalidez no es la física. Es la humana. Si alguien cree que gobernar es procesar a los pobres, expulsarlos de la ciudad o reprimirlos sin una orden judicial no merece otra cosa que el desprecio.

Por supuesto, esto es apenas un principio. Falta todavía que se concrete el tan mentado traspaso del poder de la policía a estos policías del pensamiento. Entonces sí va a estar bueno Buenos Aires. Para los que queden.

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

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