Probablemente esté contribuyendo a mantener una alerta social que muchos creerán innecesaria o redundante, pero es mi deber recordarles que la peste sigue ahí, acechando a la población, causando muertes e incubando el riesgo de expandirse a otros países. Es absolutamente urgente que todo ciudadano de bien se prepare para una larga lucha contra esta enfermedad, tomando las precauciones necesarias para que no vuelvan a ocurrir catástrofes de esta magnitud.

Los intentos gubernamentales de ocultar la información real sólo pueden quebrarse denunciando, recordando y manteniendo la atención sobre esta maldición que los cerdos ocasionaron. Ya se habrán dado cuenta, me refiero a estos gravísimos hechos. No se olviden de ninguno.