- Prefacio: Residencia en la tierra
- Día 1: Los inquietos y sus inquietudes
- Día 2: Entre la desoxirribosa y la adrenalina
- Día 3: En busca del tiempo perdido
- Día 4: Cambio de sexo
- Día 5: ¡Que ojos tan grandes tienen!
- Día 6: ¿Qué tendrán las princesas?
- Día 7: El gobierno del revés
- Día 8: Crónica de una suerte anunciada
- Día 9: Viaje a las estrellas
- Día 10: Resumiendo
- Intermezzo: Segunda Residencia
- Día 1/II: El extranjero
- Día 2/II: Anarquía en la escuela
- Día 3/II: La escena y los personajes
- Día 4/II: Los siete locos
- Día 5/II: La historia los absolverá
- Día 6/II: Cuando los medios callan, las paredes gritan
- Día 7/II: Las verdades sobre la mesa
- Día 8/II: Final abierto
Finalizadas las clases de la residencia en EGB3 y pasados unos meses más o menos merecidos de descanso, llegó el turno de incursionar en las aulas de Polimodal (o 3º, 4º y 5º del CBU, según la nueva nomenclatura).
El cambio más drástico es, lógicamente, el de alumnado. Pasar de enseñar a preadolescentes de trece o catorce a enfrentarse a preadultos de diecisiete o dieciocho implica no sólo un nuevo sujeto del aprendizaje, sino nuevas formas de actuar de parte del residente (cfr. yo).
Además, ahora me traslado a una institución nueva, con características especiales (un instituto de música) y con una nueva profesora a cargo. Es decir: adiós a la relativa comodidad familiera que había ganado con el correr de las clases del cuatrimestre anterior. A barajar y dar de nuevo.
Desde aquí, entonces, la numeración de días de esta serie llevará como sufijo /II, lo que quiere decir, como es deducible, que pertenecen a mi Segunda Residencia en la tierra.








