una oportunidad de la palabra
Enviar libros por correo, un lujo barato

¿Una bomba? No, pero igual de peligroso.
Tengo la costumbre casi religiosa de regalar libros. Lo hacía antes de empezar la carrera, y haberme recibido lo convirtió casi en una obligación. Las amistades confían en que un profesor de literatura les llevará en su cumpleaños un libro que a la vez sea complejo pero fácil de leer, intenso pero no agobiante, universal y particular (las personas, por alguna extraña razón, buscan mensajes ocultos que hablen de ellos en los libros: a una ex amiga le regalé Memoria de mis putas tristes, sin ninguna intención, pero nunca volvió a saludarme).
La cosa se complica cuando hay distancias de por medio y uno opta por pasar a la tarjeta de felicitación o al escueto e-mail, al recuerdo de la fecha como único presente. Probablemente esto cambie, para mí y para muchos, luego de leer este artículo en Hablando del asunto. ¡A saturar de literatura los camiones del correo!
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Martín el 27 junio 2010 a las 19:03, y está archivado en Bitácoras, Herramientas. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |


