Categoría: Poesía

Esta es la parte 2 de 2 partes en la serie Poesía crónica

Para no hacer de marmota

Hillary cantó derrota

quizá lo logre.

Por las dudas de Mc-man

Obama amenaza Irán

¿Éste era el progre?

……………………………………

La bandera antes del día

parió otra dicotomía:

transas o botas.

Elegí, no sin cautela

ponerme la escarapela

en las pelotas.

Esta es la parte 1 de 2 partes en la serie Poesía crónica

Justificación: Inauguro, con esta entrada, una nueva serie de crónicas en verso que tendrá su lugar en esta bitácora. Espero poder sostener su regularidad siempre que el mundo se siga sosteniendo como tema interesante, tópico que por suerte parece permanecer pese al tan augurado fin de la historia.

Los enlaces insertos servirán -o eso creo- para aclarar las referencias hechas y para recordar, luego de un tiempo, de qué carajo estábamos hablando. Vamos, entonces, con la primera Poesía crónica.

El invierno que hibernaba,

la bomba que no estallaba:

mayo que muere.

El divorcio más normal,

el general criminal,

lo que ocurriere.

Otra vez, en Myanmar,

la estupidez militar,

la mafia al mando.

Más acá, campo y gobierno,

entre el cielo y el infierno

siguen bailando.

Apareció ahí, no me preguntés cuando. Yo sólo sentí que se apoyaba sin violencia y quedaba prendido, quieto, haciendo un poco de presión cada cinco o diez segundos para recordarme que estaba, moviéndose un poco, lo natural
solamente.

demasiado poco
falto de todo/ abajo/ al final
caído herido solo/ murió el viejo
roto llantísimo ciego amortajado
dicen por ahí que una vez
llegó una carta/ para él y él
rompió el lacre leyó la carta
la guardó/ y sus ojos construyeron algo parecido a la alegría

yo no les creo

es natural, cuesta

pensar la lluvia/ abarcar la lluvia/

colarse en las alcantarillas con ella/

bajar la calle con ella

desnuda todo la lluvia

esconde la gente/ la junta

a hacer el amor o a amar el hacer, el cambio

o el fin o el comienzo/ ella/

eso/ la lluvia

me llueve mucho hoy en día

Siguen cayendo / allí, aquí mismo

los muertos

siguen muriendo.

Se pudren, escandalizan, invocan pájaros, enferman, se trasladan, son escondidos, desenterrados, soterrados, aterrados.

No hablan. Cuentan.

Cuentan ya por miles, exactamente

cincuenta y tres mil cuatrocientos veintiuno

cincuenta y tres mil cuatrocientos veintidós.

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

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