Categoría: Literatura

El fin del mundo está cercaSí, suena a que el grupo Clarín decidió blanquear a Elisa Carrió -su recurrente columnista televisiva y predicadora oficial- pero en realidad se trata de un interesante libro editado por Clase Turista como parte de una biblioteca en donde la incorrección política es la regla (la antología de poesía iraquí con diseño de carta-bomba fue uno de los primeros ejemplares de la serie).

A prepararse, entonces, que el fin de los días está a la vuelta de la esquina.

Después de pasar por un par de experiencias en algunas comunidades virtuales, me decidí a dar vía libre a un viejo proyecto: gestionar un portal de foros de debate donde se expresen intereses humanísticos, políticos, sociales, artísticos, educativos, etc.

Los foros estarán alojados en foros.fragmentario.com.ar.

Traté de cuidar que el procedimiento de registro sea mínimo para que quienes se inscriban puedan estar participando inmediatamente. De igual forma, decidí darle a los foros una cierta autonomía con respecto al blog usando registros separados, porque es probable que muchos participantes de los foros no sean comentaristas activos del blog, y viceversa. Como es lógico, están desarrollados con phbb3, un sistema de código libre.

Confío, entonces, en que los foros se comiencem a poblar y de a poco, como todos los proyectos, ocupen su propio espacio en la virtualidad. Los registros ya están abiertos.

¡Quedan todos invitados!

Squizofrenia - El advenimientoUna fantasía común en los lectores de literatura -y sobre todo entre quienes además la escriben- consiste en poder espiar, aún de forma incompleta, la génesis y textualización de una obra. Tal vez porque siempre queremos creer que detrás de una obra extraordinaria existe un proceso de composición igualmente extraordinario, tal vez por primitiva curiosidad frente al proceso normalmente turbio de la escritura.

El mercado editorial no siempre fue esquivo a este deseo. El nacimiento en el siglo XIX de la novela de folletín amplió la lectura en proceso desde el círculo íntimo de los autores al público general, permitiendo que cualquiera pudiera leer de forma periódica los capítulos de un texto no-final, publicados a medida que se escribían. Las últimas brechas era la del autor.

Hace unas semanas me encontré con Squizophrenia. Lo primero que me llamó la atención en el enlace fue el subtítulo El advenimiento: me produjo un efecto de tensión e interés, ante la aparente falta de correlación con el título. Al entrar estaba la maravilla del viejo sueño, hecho realidad de la mano de las nuevas tecnologías. Paso a detallar.

Squizophrenia es, si confiamos en las categorías de géneros discursivos, una novela. Para ser más precisos, una novela blog -subgénero impensado que retoma la tradición folletinesca de la periodización- que se publica a medida que el autor, Abel Ruiz Rubio, escribe una nueva entrada y la agrupa en un capítulo. Es decir, los nuevos textos pueden leerse casi en vivo y en directo, beneficio mejorado por la sindicación. La posibilidad de comentar las entradas, por otra parte, nos permite acercarnos tanto al proceso de escritura como al autor (él mismo hace en ocasiones el primer comentario a modo de aclaración), para alentarlo, hacer vaticionios, amenazar a los personajes, cambiar impresiones, recomendar tratamientos o intentar influir activamente en la obra. En Squizophrenia no sólo reside la novela que da nombre al sitio, sino también su escritura inconclusa, su autor y sus lectores.

El argumento inicial gira en torno a un narrador-personaje principal y los extraños cambios que aparecen en su vida. En el recientemente cerrado primer capítulo, Problemas de salud, el protagonista oscila entre la cefalea, los problemas digestivos, el dolor bucal y la ira inexplicable. Sin que la medicina solucione sus problemas, se encuentra en un sueño con el críptico nombre de Mabus, velado pero revelado por Google (hágalo, anímese, investigue, sea parte). Al momento en que escribo esta reseña (principios del segundo capítulo) las alteraciones se siguen sucediendo a ritmo vertiginoso y sin rumbo aparente. El autor, con inteligencia, se encargó de sembrar varias dudas de esta índole: debajo de cada titular podemos enterarnos de que estamos a X días de la transformación.

La atmósfera es a la vez terrorífica, onírica y fantástica, a la manera de los policiales ingleses. El tiempo es contemporáneo, pero algo distorsivo, más adaptado a las acciones y omisiones que cobija que a la lógica mundana. La narración se encarga de evadir o exponer las cosas importantes, forzando la lectura proléptica. Todo parece destinado a involucrar al lector, incluso los elementos paratextuales, como las imágenes que intervienen de forma estática o aleatoria oscureciendo la pantalla.

Squizophrenia es, en fin, más que un experimento innovador, una traslación de la literatura a un soporte virtual o una concreción posmoderna de viejos deseos de lector- espía. Es sobre todo una obra excelente que no da signos de desgaste y un principio de ordenamiento para lo que será -no tengo dudas- una bellísima novela final. Pasen a verla: se está escribiendo.

Esta es la parte 2 de 2 partes en la serie Poesía crónica

Para no hacer de marmota

Hillary cantó derrota

quizá lo logre.

Por las dudas de Mc-man

Obama amenaza Irán

¿Éste era el progre?

……………………………………

La bandera antes del día

parió otra dicotomía:

transas o botas.

Elegí, no sin cautela

ponerme la escarapela

en las pelotas.

Esta es la parte 1 de 2 partes en la serie Poesía crónica

Justificación: Inauguro, con esta entrada, una nueva serie de crónicas en verso que tendrá su lugar en esta bitácora. Espero poder sostener su regularidad siempre que el mundo se siga sosteniendo como tema interesante, tópico que por suerte parece permanecer pese al tan augurado fin de la historia.

Los enlaces insertos servirán -o eso creo- para aclarar las referencias hechas y para recordar, luego de un tiempo, de qué carajo estábamos hablando. Vamos, entonces, con la primera Poesía crónica.

El invierno que hibernaba,

la bomba que no estallaba:

mayo que muere.

El divorcio más normal,

el general criminal,

lo que ocurriere.

Otra vez, en Myanmar,

la estupidez militar,

la mafia al mando.

Más acá, campo y gobierno,

entre el cielo y el infierno

siguen bailando.

Apareció ahí, no me preguntés cuando. Yo sólo sentí que se apoyaba sin violencia y quedaba prendido, quieto, haciendo un poco de presión cada cinco o diez segundos para recordarme que estaba, moviéndose un poco, lo natural
solamente.

demasiado poco
falto de todo/ abajo/ al final
caído herido solo/ murió el viejo
roto llantísimo ciego amortajado
dicen por ahí que una vez
llegó una carta/ para él y él
rompió el lacre leyó la carta
la guardó/ y sus ojos construyeron algo parecido a la alegría

yo no les creo

carlos-fuentealba-aurelio-marcelo.jpgCarlos era un docente grandote, barbudo y humilde, con cuarenta años, dos hijas adolescentes, una bicicleta y un largo trayecto como luchador social y delegado sindical. Tenía, además del título docente, una tecnicatura en química. Había trabajado en varios oficios, en la administración de UOCRA, en una fábrica de jugo, en un laboratorio, en un supermercado. A la par, con mucho esfuerzo, estudió para maestro. Hace exactamente un año, el policía José Darío Poblete, respondiendo a las órdenes represivas del gobernador Jorge Sobisch, lo mató disparándole desde dos metros con un lanzagranadas. El cartucho de gas le destrozó el cerebro.

Seguramente, Carlos, tus verdaderos asesinos quedarán impunes, como ocurre en este país con los poderosos. Ya sé que no te sorprendería, sabías de estas injusticias endémicas, de las de arriba y de las de abajo, del hambre de los chicos, del analfabetismo estructural y funcional, de las paredes mohosas, del frío en las aulas. Apostabas igual a la mañana iniciática, a la batalla cotidiana, a la pedagogía de la esperanza, al amor urgente.

Tus asesinos no te odiaban sólo por quién eras sino por los ejércitos que veían detrás tuyo, armados todos de terribles tizas blancas. Nos querían matar esa utopía desgarrada llamada educación pública, igualdad social, libertad de pensamiento. Querían matar, porque no saben hacer otra cosa.

Hoy, Carlos, tu nombre es bandera de ese mundo nuevo. Tus colegas llenan las plazas, luchan en las aulas, trabajan como hormigas por la utopía posible. Otros estamos cerca de convertirnos en educadores y miramos con los ojos húmedos ese país que soñaste, esa imagen justa y amorosa que se sueña en las escuelas.

Ahora entiendo que no ocurrió, que no te mataron, que los monstruos intentando detener tu lucha, no consiguieron más que extenderla. La educación marcha hoy, más unida, dispuesta a acabar con este sistema excluyente y asesino.

Hoy caminamos todos juntos, vos sabés adonde. Allá nos vemos.

Imagen: Marco Aurelio, Nocturama.

es natural, cuesta

pensar la lluvia/ abarcar la lluvia/

colarse en las alcantarillas con ella/

bajar la calle con ella

desnuda todo la lluvia

esconde la gente/ la junta

a hacer el amor o a amar el hacer, el cambio

o el fin o el comienzo/ ella/

eso/ la lluvia

me llueve mucho hoy en día

Siguen cayendo / allí, aquí mismo

los muertos

siguen muriendo.

Se pudren, escandalizan, invocan pájaros, enferman, se trasladan, son escondidos, desenterrados, soterrados, aterrados.

No hablan. Cuentan.

Cuentan ya por miles, exactamente

cincuenta y tres mil cuatrocientos veintiuno

cincuenta y tres mil cuatrocientos veintidós.

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

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