La profesora retoma la clase pasada verificando qué respuestas se encontraron a las preguntas de la clase pasada. Una de las alumnas toma la palabra y lee el concepto de cromosoma y las clases de nucleótidos, que llevan nombres que bien podían pertenecer a ilustres damas de tiempos anteriores si estuvieran precedidas por el título de Doña: Guanina, Timina, Adenina, Citosina. No puedo evitar recordar a una comadrona de mi pueblo natal, Círcola llamada, lamentando que su nombre no tuviera otro honor que ser similar al de alguna forma geométrica. En fin.
Cuando ya nos encontramos completamente informados de lo fundamental del fósforo y de la esencialidad de los azúcares, pasamos a repasar lo nuestro: características del texto expositivo. El desempeño de la clase es muy bueno en el tema. La preceptora de planta irrumpe para efectuar un anuncio.
- Desde mañana se va a servir todas las tardes la merienda. Los interesados deben traer su propia taza y luego de ocuparla, lavarla y dejarla en el lugar que dispongamos. Repito: traen las tazas pero las dejan en la escuela, no se las llevan de nuevo. ¿Se entiende? Así deben hacer siempre: luego de ocuparlas, vuelven a guardarlas acá. ¿Estamos?
Estamos.
La profesora da a la clase las siete actividades del día y nos propone ayudar a los grupos a resolverlas. El grupo IDEA convoca a Ramón, dejándome huérfano. Entonces Carlos, uno de sus miembros, señala el grupo de alumnas contiguo.
-Venga acá profe, estas chicas de hoy que hacen señas para su lado. Se van a poner contentas de que se siente con ellas.
-Está bien, Carlos, no te preocupes- le digo, intentando restarle importancia. Sin embargo, una de las alumnas del grupo, encogiéndose de hombros con gesto afectado, me espeta.
-Venga, si quiere.
Las muchachas resuelven con mucha rapidez las primeras propuestas, lo que me margina al papel de felicitador profesional. Me consultan recién al llegar a la cuarta actividad.
-Profe, acá la estructura es descriptiva, pero también es comparativa.
-Bueno. Escriban las dos. Cuando lo hagan, acuérdense que se pone el primer elemento en masculino y luego como está. Quedaría así: estructura descriptivo-comparativa.
-¿Las dos? ¿No tiene que ir una sola?
-Nadie dijo que la estructura debía ser única. En todo caso, las respuestas no se tienen que hacer pensando en límites, sino en posibilidades. No tengan miedo de ofrecer una resolución distinta si tienen los argumentos para defenderla.
Las actividades se suceden con velocidad y finalizamos un rato antes del límite. La profesora anuncia la puesta en común. Cuando llega a la cuarta actividad, Mariela, una alumna del grupo que tengo a cargo, levanta la mano.
- ¿Estructura descriptivo-comparativa?
- Exacto. Acá tenemos una estructura doble. Primero describe y luego, para explicar mejor, recurre a la comparación.
Victoria.
Sólo cuando la clase termina y la profesora se acerca a conversar conmigo caigo en la cuenta de que el próximo registro tendrá, en el lugar de docente, a mí mismo. La mañana del día siguiente, como primera tarea, enciendo la computadora y escribo en el procesador de textos: Secuencia de clase - Textos de divulgación científica…