Categoría: Educación

Esta es la parte 12 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Finalizadas las clases de la residencia en EGB3 y pasados unos meses más o menos merecidos de descanso, llegó el turno de incursionar en las aulas de Polimodal (o 3º, 4º y 5º del CBU, según la nueva nomenclatura).

El cambio más drástico es, lógicamente, el de alumnado. Pasar de enseñar a preadolescentes de trece o catorce a enfrentarse a preadultos de diecisiete o dieciocho implica no sólo un nuevo sujeto del aprendizaje, sino nuevas formas de actuar de parte del residente (cfr. yo).

Además, ahora me traslado a una institución nueva, con características especiales (un instituto de música) y con una nueva profesora a cargo. Es decir: adiós a la relativa comodidad familiera que había ganado con el correr de las clases del cuatrimestre anterior. A barajar y dar de nuevo.

Desde aquí, entonces, la numeración de días de esta serie llevará como sufijo /II, lo que quiere decir, como es deducible, que pertenecen a mi Segunda Residencia en la tierra.

Me permito compartir con ustedes (¡viva el conocimiento libre!) una primera tentativa de manifiesto, publicada hace dos días, sobre la filosofía del Edupunk, sus miradas, sus luchas, sus propuestas.

Manifiesto Edupunk

1. La institución educativa ha demostrado ser la institución más conservadora:ha resistido hasta el televisor y la calculadora.

2. La gran mayoría de quienes toman decisiones importantes allí, apenas conoce lo que es internet.

3. Cada vez más, tendremos todas las respuestas al alcance instantáneo de la mano.

4. Quienes tengan, las cada vez más rapidámente viejas “respuestas correctas”, ya no serán los que tengan el poder.

5. El poder se inclinará hacia aquellos que sepan hacer las preguntas “correctas” a cada situación.

6. Aprender no es adquirir conocimientos.

7. Aprender es incrementar la capacidad de conseguir resultados.

8. Tenemos hoy en día, la oportunidad histórica de desinstitucionalizar el aprendizaje.

9. Aprendamos a ver el aprender cómo una actitud superadora ante las circunstancias cambiantes del entorno.

10. Aprendamos a ver el aprender cómo algo natural y espontáneo.

11. Aprendamos a ver el aprender cómo la posibilidad ante situaciones difíciles de la vida.

12. Aprendamos a declarar: puedo aprender, creamos firmemente en ello y actuemos en consecuencia.

13. Edupunk es incontrolable.

14. Edupunk hará de la diversidad cultural, el espejo en el cual mirarnos, para soltar así lo que no nos deja aprender.

15. Edupunk logrará hacerse cargo profundamente de las inquietudes de las personas que quieran aprender, cómo así también de los intereses de las personas que estos edupunkers sirvan de una u otra manera.

16. Edupunk logrará reformar de fondo al sistema educativo, al sentirse este amenazado de muerte.

17. El maestro Edupunk, es el constructor del “puedo aprender” del individuo que tiene a su lado.

18. El maestro Edupunk ha aprendido a construir su “poder aprender”, pero nunca termina de hacerlo.

19. El viaje por la vida sólo muestra nuevos horizontes a aquellos que quieren de verdad aprender.

20. Aprendamos a ver cada día, cada hora, cada minuto, nuevos horizontes y hagamos de la vida una obra única de arte.

Vía: El devenir

Cabezudo y afeminado

Visto en: Infobae.com

Darío Poblete, el asesino del docente neuquino Carlos Fuentealba fue condenado hoy a prisión perpetua. Podemos alegrarnos de que la justicia argentina decidió, en este caso, ser justa.

Esperemos que en poco tiempo esta justicia sea total y se condenen a todos los responsables políticos de este asesinato vergonzoso. Cuando esto ocurra, la memoria y la verdad habrán triunfado.

Después de pasar por un par de experiencias en algunas comunidades virtuales, me decidí a dar vía libre a un viejo proyecto: gestionar un portal de foros de debate donde se expresen intereses humanísticos, políticos, sociales, artísticos, educativos, etc.

Los foros estarán alojados en foros.fragmentario.com.ar.

Traté de cuidar que el procedimiento de registro sea mínimo para que quienes se inscriban puedan estar participando inmediatamente. De igual forma, decidí darle a los foros una cierta autonomía con respecto al blog usando registros separados, porque es probable que muchos participantes de los foros no sean comentaristas activos del blog, y viceversa. Como es lógico, están desarrollados con phbb3, un sistema de código libre.

Confío, entonces, en que los foros se comiencem a poblar y de a poco, como todos los proyectos, ocupen su propio espacio en la virtualidad. Los registros ya están abiertos.

¡Quedan todos invitados!

En este día dedicado a los más de ciento sesenta y cinco millones de niños y niñas que son explotados laboralmente, la OIT eligió el lema más acertado y, a mi juicio, el principio de solución de este flagelo:

“La educación es la respuesta adecuada al trabajo infantil”

Estas son algunas de las conclusiones:

  • El trabajo infantil genera una disminución en la matriculación en la escuela primaria y afecta de manera negativa las tasas de alfabetización entre los jóvenes.
  • Existe una clara evidencia de que cuando los niños trabajan y van a la escuela, a medida que las horas de trabajo aumentan, disminuye la asistencia a la escuela.
  • Altos niveles de trabajo infantil están asociados con resultados más bajos en el Índice de Desarrollo de la Educación, que mide el rendimiento de la educación primaria universal, la alfabetización de adultos, la calidad de la educación y la igualdad de género de un país.
  • Existe una importante relación entre el nivel de la actividad económica de los niños y las tasas de repetición de la escuela primaria. La repetición de grado con frecuencia lleva a que los niños abandonen la escuela.
  • Los niños y niñas trabajadores rurales tienen la tendencia a estar entre los más desfavorecidos. Las niñas con frecuencia tienen una carga doble de trabajo dentro y fuera del hogar, que pone en peligro su escolaridad.

Por suerte cada vez se toma más conciencia de la función socializadora de la escuela y del rol que ocupa en la asignación de tipos sociales. Es claro que un menor fuera de la escuela es un menor fuera de la contención del Estado, de la sociedad y hasta de su propia cultura.

Algunas iniciativas de la OIT en este sentido: la escuela-puente, la Red de promoción de los derechos laborales, el Programa de Acción para la Prevención y la Erradicación del Trabajo Infantil en la Agricultura y el programa SCREAM.

Como propuesta para educadores, Canarias Intercultural ofrece un documento sobre cómo tratar la problemática en el aula.

A trabajar, entonces, para que ellos no tengan que hacerlo.

Navegando por unas series viejas del blog Crónicas Argentinas, encontré algo maravilloso. En un artículo satírico de hace más de un año, titulado ¡Docentes millonarios!, Juan Pablo Meneses planteaba una pregunta casi fundamental no sólo para la educación sino para la sociedad en general. ¿Cuánto debe ganar un docente? El descubrimiento no estaba en el artículo, sino en sus comentarios. Mientras algunos docentes reaccionaron como yo lo hubiera hecho, recurriendo a la ironía para despedazar segundas intenciones, Marisa Negri, colega de Lengua, eligió responder de esta manera:

Ahh, buen día, qué pregunta!
Son las 5.41hs y estoy a minutos de salir en viaje para la escuela en Villa Celina (La Matanza) Esto queda a una hora y media de mi casa. Soy una profesora “taxi”. Desde que me mudé de Zárate a la Gran Ciudad las cosas son así: no hay ningún convenio por el cual mis horas titulares como docente de provincia puedan ubicarse en Capital, cerca de casa. (Bah, en realidad convenio hay, pero sólo con las mujeres de los gendarmes y los bancarios que tienen un “acuerdo” especial). Con suerte llegaré a mi casa a las 18.30hs ya que a pesar de no trabajar tantas horas tengo baches sin llenar en el horario y horas muertas para pasar en Celina que nadie pagará.
Los chicos: adolescentes de un mundo desencantado, vienen de repetir entre dos y tres veces el mismo curso, sus casas se inundan, el barrio es un basural, y el tema es -a estas alturas- irse midiendo, tomarle prueba a los maestros, ver hasta dónde llega la resistencia, hasta dónde te “ponés la gorra”. Ayer traté de leerles un cuento, pero todavía no. Aún no logramos el respeto y la confianza mínima para eso. Ya llegará , lo sé. Pero todavía no.
Volví a casa sin poderme sacar de la cabeza la imagen de P. que me miraba con ojos vidriosos sin mirarme, y la imagen de C. que se quedó con ganas de escuchar ese cuento.
Me fui por las ramas.
Se me ocurren cantidades de cosas en las que ayudaría a la escuela de ser millonaria (imagino bibliotecas coloridas, salas de computación, paseos didácticos a todas partes)
¿Cuánto debería ganar un maestro?

Lo necesario para trabajar un turno, planificar sus clases, descansar, y poder tener siempre salidas creativas para convencer a los pibes de lo fascinante que puede ser escuchar un cuento.

Y más tarde, el mismo día, después de varios comentarios que van desde la alabanza de la escuela pública hasta el odio por el conocimiento, Marisa vuelve a participar:

Ahora que volví de la escuela y leo todo lo que se ha posteado en el día, me dan ganas de decirles que vengo con una sonrisa ancha: cansada y contenta.
La tarea de hoy consistía en hacer un acróstico con el nombre y presentarse, Miriam, de 14, de padres bolivianos, muy tímida y bellísima escribió:

M ansiones de luz
I nvaden el corazón
R imas
I nsensatas
A lmas que sollozan
M iraban.

Es otra clase de pago, otra clase de alimento que no aporta otro trabajo.
Con esto no quiero decir que mi sonrisa paga la compra del super, no.
Cada trabajador merece un sueldo digno, cada uno de nosotros precisa tiempo también para los afectos, la creatividad, el placer.
Me preocupa un poco la falta de tolerancia que se lee en algunos post, la opinión indiscriminada, irrespetuosa.
Todo lo que se da, vuelve.
Las horas que dedico a la revista de literatura virtual de mis alumnos no son pagas pero son puro placer. Tal vez el único secreto - más allá de exigir lo que nos merecemos- sea la pasión por lo que hacemos.

Es muy bueno debatir temas como éste. Como un caleidoscopio van apareciendo las opiniones de cada uno. Encuentros y desencuentros. Solidaridades compartidas, voces enojadas, certeras, humildes, categóricas, conmovedoras,competentes…
El diálogo enriquece, sin dudas.
Este espacio logra que cada uno de los que participamos renueve su compromiso e ideología social.
No es poco.
El lugar que nos toca desempeñar no es - a mi modo de ver- aleatorio. El año pasado, cuando tuve que cambiar mis horas debido a mi mudanza a la capital, me costó muchísimo adaptarme.
Me entristecía profundamente tener que caminar 8 cuadras de barro y basura para llegar a la escuela, darme cuenta de que muchos chicos del barrio no conocían la capital, jamás habían ido a la feria del libro,o a San Justo que es el centro del partido.
Me preguntaba por qué tenía que estar ahí, qué tenía que aprender yo de esa situación.
Por esos días decidimos participar de la Maratón de Lectura, y después participar de los torneos bonaerenses,y del concurso de haiku que organiza la Fundación Borges.
Y llegaron los premios, de pronto 14 chicos conocieron San Justo cuando fueron a participar de un taller con otros chicos del partido, y tres viajaron a Mar del Plata, y uno de ellos, premiado en Mar del Plata representó a la Pcia de Bs As en la ciudad de Córdoba.

Y otro (que jamás había visto el mar) conoció a María Kodama que le entregó su mención por este haiku:

Una gaviota
volaba sobre mares
entristecidos

Sergio Prado de la ESB 186

Esos chicos que viajaron, ahora están otro año más conmigo, entusiasmadísimos con la poesía ( que además se dieron cuenta que es muy efectiva con las chicas)
y quieren seguir haciendo cosas: pintar murales, ver obras de teatro, escribir, leer…
Les cuento esto porque muchas veces creí que tenía que dejar las escuelas y dedicarme a escribir poesía y a dar talleres y ahora entiendo que hoy estoy en el lugar que me toca, acompañada de profes y pibes maravillos. Algunos más cercanos, otros más difíciles y huraños.
Confío en que todo sea una cuestión de tiempo.

Gracias a Patricio, a Marta y a Guadalupe por sus comentarios, y a mis maestras y profes, desde ya, que sembraron en mí este amor incondicional por la literatura y la enseñanza.

Para muchos, el sentido de estas citas es evidente. Otros probablemente recién encuentren, en estos enunciados, una aproximación a eso que llamamos la vocación docente. Por mi parte, celebro que haya muchas docentes como Marisa en el ciberespacio, en el sistema educativo y en este planeta.

Quien se interese, puede acceder a las experiencias de Marisa y sus alumnos visitando La huella del dragón, la excelente bitácora de literatura de la escuela 186. Recomiendo especialmente las actividades del taller de escritura, donde abundan ejemplos de lo que puede lograr el amor por la literatura unido al más firme compromiso docente.

Esta es la parte 8 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Durante al recreo, antes de comenzar la clase, Federico y Carlos se acercan a la reja en la que comento con Ramón los pormenores del día, entre ellos, el calor del invierno y la ausencia de la profesora titular. Carlos y Federico aparecen con velocidad, como si hubieran tenido alguna revelación.

-Profe, la clase va a ser un desastre.

Esto es bueno -pienso-, quiere decir que hasta hoy no nos habíamos hundido en la catástrofe de forma definitiva, pero…

-¿Por qué dicen eso?

-Porque todos van a gritar, pararse, moverse, tirar cosas, pelearse y no le van a hacer caso aunque nos pida tranquilidad -explica Carlos.

-Sí, profe. Incluso yo voy a hacer lo mismo -interviene Federico.

-Y yo también, casi seguro.

-Me sorprendería de ustedes dos -les digo, con sarcasmo.

-Lo que tiene que hacer -me indican, paso a paso- es pedir la lista de alumnos a la preceptora para poner notas de comportamiento. También las fichas de conducta, donde se ponen los llamados de atención y esas cosas. Después, ponerlas sobre la mesa, y al que molesta, sancionarlo. Si quiere vamos y pedimos los formularios antes de que comience la clase.

-No, gracias. No se preocupen y vayan entrando.

Al entrar, todos se paran y saludan, pero inmediatamente continúan conversando a gritos. Seriamente, completo el libro de temas haciendo pausas para tratar de identificar a los líderes de la revuelta, pero no parece haberlos. Hay que decir, a favor del caos espontáneo, que es absolutamente democrático y no deja a nadie fuera. Ni siquiera a los tímidos, que vienen a ser como el lumpenproletariat de la palabra pública, pero ahora hacen oír su voz incluso más alto que las grandes burguesías del espacio discursivo adolescente.

-Silencio. Chicos, silencio. Vamos a comenzar la clase. Atrás. Adelante. A la izquierda. ¡Chicos y chicas, alumnos y alumnas, ciudadanos y ciudadanas!

Los grupos más cercanos, ante mi escalada apelativa, se callan, pero vuelven a conversar inmediatamente cuando me muevo a exigir lo mismo al resto del curso.

Opto por aplicar la técnica de reacción en cadena, que tanto me ha dado hasta ahora. Me paro frente a todos, mirándolos alternativamente con cara de esfinge. Algunos grupos aislados deponen su posición (primer movimiento). Luego, otros apelan a sus compañeros a escuchar, porque parece que el profesor quiere hablar (segundo movimiento) y finalmente, cuando la mayoría se encuentra silente, los que se callaron intiman a los rebeldes (las rebeldes, en este caso) a callarse o a pagar las consecuencias (tercer y último movimiento). Lo último que se escucha es a Juan preguntando en voz alta a un grupo de muchachas:

-¿Nunca se callan ustedes, chismosas? ¿No ven que hay que escuchar?

-Sos un estúpido -le responden, humilladas ante la vista de todos.

El silencio se impone.

Anuncio, entonces, las actividades del día.

-Primero vamos a hacer un repaso de las clases de conectores. Luego, controlamos el trabajo anterior y después hacemos una actividad de aplicación.

-¿En grupos?- pregunta alguien.

-Sí, en grupos de cuatro- contesto sin darle importancia, pero desatando la debacle. Como en las épicas grecolatinas, la catástrofe se inicia por pequeñeces.

El desorden gana la clase nuevamente, sumado a chirridos de bancos, sillas que se mueven en andas, carpetas y mochilas voladoras, cuerpos que se chocan. Sin embargo, el ruido no cesa tampoco cuando todos están ubicados. Con menos esfuerzo que al principio, se logra nuevamente devolver la calma. Decido, de todos modos, asegurarme de que no vuelva a ocurrir.

-Les vuelvo a decir lo mismo que antes. En la medida en que ustedes se esfuercen en trabar los repasos y las exposiciones, vamos a tener que dedicar más tiempo a la teoría y vamos a tener que ver más veces lo mismo. También se harán necesarias más evaluaciones, porque si nadie escucha ni participa, no tengo otra forma de saber si están aprendiendo algo o estoy haciendo un monólogo. Entiendo que estén cansados, pero me parece que demostraron hasta ahora ser buenos alumnos y no nenes malcriados ni chicos de jardín de infantes, que es lo que parecen hoy -continúo, evitando conmoverme de la multitud cabizbaja que mira el suelo- y espero que esto no tenga que ver con la ausencia de la profesora, porque vamos a trabajar igual que en las otras clases. Antes de entrar algunos de ustedes me recomendaban traer las fichas de conducta y sancionar a los que molestan -recuerdo, mientras el miedo de algunas caras muta en pánico- pero no me parece una solución. Primero, porque ni yo soy policía ni ustedes son delincuentes, así que es bastante tonto jugar a hacer infracciones o multas en vez de dar la clase, que es lo que debemos hacer. Segundo, porque ya hay un espacio que se ocupa de esta cuestión: los contenidos actitudinales, donde en todo caso van a ser evaluados de acuerdo a su predisposición a conocer y trabajar en esta materia. No les pido que se enamoren de todos los contenidos ni exijo que hagan lo que digo al pie de la letra, simplemente que nos interesemos en llevar a cabo una tarea común que a ustedes les permita aprender, como hicimos hasta ahora, y que nos respetemos. No puede ser que hoy, cuando pretendo hablar, no me escuche nadie, sabiendo que en todas las clases ustedes fueron escuchados, por mí y por toda la clase. Son ustedes los que provocan que sigamos perdiendo tiempo. Son ustedes, y no yo, los que están destruyendo la libertad que le dimos a la clase.

Cuando dejo flotando la última frase de mi discurso, el silencio de las pausas y las caras es sepulcral y algunas chicas pucherean, con los ojos peligrosamente brillantes. Tal vez me estoy excediendo.

- En fin, vamos a seguir como si nada hubiera pasado, pero quiero que recuerden esto. Y que no vuelva a pasar más.

Todos asienten, comprometiendo su media sonrisa de reconciliación.

De a poco se recupera el tono inquieto, jovial y a la vez laborioso de la clase. Escuchan en perfecta calma el repaso y hacen preguntas puntuales sobre los mismos conectores que generaron dudas en la clase pasada. Hago dibujos, doy ejemplos, logro que ellos también ejemplifiquen y comenzamos con la actividad del día. Reparto a cada grupo una noticia de diario.

-Lo que tienen que hacer es identificar los conectores, copiarlos a su carpeta y clasificarlos. Luego de eso, eliminarlos.

-¿Eliminarlos?

-Sí, pueden usar corrector, birome, tijeras, lo que sea, pero deben suprimirlos del texto. Después les explico el porqué.

La resolución es bastante rápida, así que pasamos a la segunda parte. Los grupos intercambian sus recortes recortados (de conectores, se entiende).

-¿Y ahora que hacemos?

-Repongan los conectores faltantes, teniendo en cuenta la relación más probable entre dos objetos.

Paso a recorrer los grupos, contestando consultas y monitoreando la cohesión repuesta en los textos. Extrañamente, todos terminan en los últimos diez minutos de la hora. La clase más caótica hasta ahora, irónicamente, es la que más se ajustó a los tiempos previstos en la secuencia.

Antes de irme, impongo una última medida de firmeza, basada en mi esfuerzo por respetar el reglamento a rajatablas: nadie sale hasta que toque el timbre. Todos observan, con tristeza, el éxodo anticipado del resto de los cursos.

Esta es la parte 7 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Comienzo la clase anunciando que la entrega de los trabajos será demorada hasta que la profesora a cargo revise la adecuación de las correcciones y les explique de qué forma se integrarán las calificaciones con los trabajos anteriores. Acordamos, además, que los alumnos que estuvieron ausentes la clase pasada deberán realizar un trabajo domiciliario que explicaré al día siguiente. Mientras se terminan de ordenar, aprovecho para pedir a dos alumnas que repartan una tabla individual con las clases de conectores y un texto para leer en parejas.

Para explicar el concepto de conectores, recurro a varias metáforas de conexiones (el tendido eléctrico, los caños de agua, el sistema gasífero) hasta lograr por fin -contra mi propia intención comunicativa- caer en el oscurantismo más profundo al llevarlas al terreno de la cohesión lingüística. Por suerte la sinceridad de la clase es total y todos afirman no haber entendido ni media palabra.

Vuelvo a explicar el concepto con más lentitud, haciendo gestos en las manos y gráficos en el pizarrón. Cuando todos exhalan suspiros de comprensión, comienzo a trabajar en un esquema en el pizarrón, deteniéndome por pedido de la clase en los conectores de causalidad y en la diferencia entre condicionalidad y restricción. Acompaño cada subtipo con varios ejemplos, aplicados al discurso académico, los paseos grupales, la política internacional, los asesinatos pasionales, el conflicto del campo, el uso de Internet, el miedo a la oscuridad, las recetas de cocina, la historia de Caperucita y la cotidianeidad del curso. Primero intento que identifiquen los conectores en los ejemplos. Al no tener mucho éxito, opto por presentarles oraciones incompletas para que ellos mismos elijan los conectores adecuados. Si bien hay altibajos en la atención, ya estoy en condiciones de solucionarlos rápidamente llamando a los implicados por su nombre de pila para que cesen las charlas espontáneas. Mi exposición se convierte entonces, en los momentos más álgidos, en algo así:

- En los conectores de causalidad, Carlos, existe una relación lógica, Yamila, en la que un hecho está directamente, Federico, provocado por otro, Guadalupe. Los reconocemos fácilmente, Enrique, porque no hay margen de duda en que uno produce al otro, Karen.

Cuando termino de exponer y de contestar las dudas, pido a los alumnos que realicen una identificación de los conectores en el texto de trabajo. Cuando comienzan a poner en común algunos de los hallazgos, me veo obligado por el tiempo a pasar el control de la actividad para el día siguiente, pero no sin antes pedirles que lo lean en voz alta. Una alumna toma su copia con desición.

Propuesta de gobierno

En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.

Sólo los tontos pueden creer que

no lucharemos contra la corrupción.

Porque si hay algo seguro para nosotros es que

la honestidad y la transparencia son lo primero

para alcanzar nuestros ideales

Demostraremos que es un gran error creer que

las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos.

Aseguramos sin ninguna duda que

la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.

Pese a eso, todavía hay gente poco inteligente que piensa que

se pueda seguir gobernando con los engaños de la vieja política

Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que

se acaben las situaciones de privilegio y el acomodo

No permitiremos de ningún modo que

nuestros niños mueran de hambre

Cumpliremos nuestros propósitos aunque

los recursos económicos se hayan agotado.

Ejerceremos el poder hasta que

Comprendan desde ahora que

Somos el Mejor Partido, la “nueva política”.

Les pregunto si encontraron algo raro fuera de la demagogia exacerbada, pero todos se muestran desorientados.

-A ver, alguien que lo lea al revés.

-¿Así?- pregunta una alumna graciosa, ubicando las letras de cabeza.

-No, leyendo primero la última línea, luego la penúltima y así hasta terminar en la primera línea.

La inversión, como comprobamos, no es sólo oracional.

Me despido felicitando a los alumnos por las excelentes calificaciones obtenidas en el trabajo práctico. Todos se premian con un aplauso sostenido.

Esta es la parte 7 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Nuevamente entramos más tarde, así que pido a una alumna que reparta los papelitos de la actividad mientras se toma asistencia (enunciados incompletos al estilo Es una tontería… Si pudiera… Es malo para la sociedad…, todos diferentes). Después de un breve repaso, pido a los alumnos que completen el enunciado con lo que consideren adecuado y luego realicen algún tipo de reformulación.

En instantes, todos quieren leerme sus producciones. Una alumna me llama pero me pide, con timidez, no leer su resolución públicamente. Procede a leer, entonces, en voz baja:

-Cuando salga del colegio… voy a encontrarme con el chico que me gusta. Yo reformulé por ampliación: Cuando salga del colegio, luego de la clase de lengua, voy a encontrarme con el chico que me gusta para irnos a su casa.

Todo el grupo de chicas espera mi reacción, probablemente imaginando que estoy obligado a elegir entre la complicidad o la indignación. Siempre ocurre (lo comprobamos en años anteriores) que las alumnas intentan aparentar madurez o experiencia ante practicantes varones, y normalmente lo hacen de forma bastante torpe. Para marcar distancias sin herir su orgullo femenino, opté, para estas situaciones, por rodear la cuestión circunscribiéndolas a lo pedagógico.

-Está muy bien. También podrías, para ejercitar, sustituir algunas palabras por sinónimos, pero esto es adicional.

-¿Pero está bien? ¿Le gusta?

-La aplicación es correcta. Eso es lo importante.

Por suerte, el grupo IDEA me llama insistentemente, lo que resulta un buen escape antes de que el color me gane las mejillas.

Luego de cinco minutos, entrego un lápiz a un alumno de primera fila y explico que la única forma de librarse del lápiz es leer la producción. Luego de hacerlo, puede pasarlo a su compañero de banco, que hará lo mismo, y así hasta que todos hayan leído. Método sencillo y eficaz, aprendido en la última Didáctica, que funciona a la perfección. Los resultados son coherentes y sus contenidos expresan el idealismo juvenil: condenan las guerras, el calentamiento global, la indiferencia social, a la vez que reivindican sus propios intereses, sus rebeldías, su derecho al ocio.

Cuando se comienzan a repartir las propuestas del siguiente trabajo (el evaluativo) las consultas se multiplican hasta hacer imposible la escucha. Reclamo atención y detallo las actividades. Básicamente, se trata de aplicar los procedimientos aprendidos al texto de divulgación científica utilizado en el tema anterior, en grupos de dos. Luego de una explicación minuciosa, pido que levanten las manos quienes aún tengan dudas. La gran mayoría lo hace.

-Me refiero a dudas sobre lo que hay que hacer en las actividades. Los que quieren ir al baño, darme ejemplos o hacer planteos existenciales lo hacen después por separado. Repito: ¿dudas sobre las actividades?

Todos bajan las manos.

-A trabajar, entonces.

Por el efecto dominó, todos pugnan por ir al baño. Les ordeno organizarse de acuerdo a las condiciones que establecí el primer martes. Recorro los grupos, atendiendo a sus dudas y monitoreando el avance general. Una pareja de alumnas me llama para anunciarme que terminaron. Como aún queda mucho tiempo, les propongo hacer la actividad alternativa: un cuento o poesía dual, en el que apliquen reformulaciones mientras escriben. Hago igual con otro grupo y sigo revisando hasta que la hora termina.

Trato de leer parado en el colectivo de regreso, con poco éxito. Cuando llego a casa, preparo mate y me siento a leer, emocionadísimo, los primeros trabajos prácticos que evaluaré en mi incipiente vida docente. Cuando termino, respiro profundo. Las aplicaciones fueron excelentes, fuera de algunas confusiones en la última actividad. Más relajado, me dispongo a leer los textos de la propuesta accesoria.

El segundo grupo en terminar, con menos tiempo, realizó una divertida variación sobre el cuento de Pinocho, aplicando los cuatro tipos de reformulación con mucha destreza. Escribo mis impresiones a pie de página.

El otro texto parece ser, por el formato, una poesía. Cebo otro mate y, cuando llego al último verso, me ahogo y entro en un acceso de tos.

Pobres de mis ojos, cómo te han llorado,

pobre de mi corazón porque aún te sigue amando,

aunque tu cuerpo ya no me está acariciando.

Si tus labios no están, ya no tengo tus besos.

Cuando llega la noche y está tan sola mi alma,

me imagino tu cuerpo dibujado en mi cama.

Lo releo sintiéndome un poco tonto. Finalmente escribo una larga apología de la literatura para sus autoras, junto a mis cálidas felicitaciones. Lo único que me preocupa, al final del día, es la posibilidad de hacer la segunda parte de mi residencia en primavera o verano. Joyce no lo quiera.

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

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