Archivo de Mayo 2008

Acabo de unirme a una nueva causa: inscribir a Mozilla Firefox en el récord mundial Guinness. Ocurre que es inminente la liberación de la versión alpha de Firefox 3, y los desarrolladores planean lograr que sea el programa más descargado en de la historia en un lapso de 24 horas.

¿Por qué colaborar? Porque Firefox es uno de los utilitarios más reconocidos y exitosos del software libre, con todo los valores que eso implica: código transparente, soporte horizontal, libertad de intervención y, en este caso, gratuidad absoluta.

¿Cómo colaborar? Inscribiéndonos en la campaña, de forma que recibamos correos que nos guiarán en los pasos a seguir y anunciarán las novedades y resultados del operativo. Si además tienes tu propio espacio web o bitácora, existe un repositorio de botones para promocionar la iniciativa.

Promover Firefox es apoyar una tecnología para todos.


Download Day - Spanish

Esta es la parte 1 de 2 partes en la serie Poesía crónica

Justificación: Inauguro, con esta entrada, una nueva serie de crónicas en verso que tendrá su lugar en esta bitácora. Espero poder sostener su regularidad siempre que el mundo se siga sosteniendo como tema interesante, tópico que por suerte parece permanecer pese al tan augurado fin de la historia.

Los enlaces insertos servirán -o eso creo- para aclarar las referencias hechas y para recordar, luego de un tiempo, de qué carajo estábamos hablando. Vamos, entonces, con la primera Poesía crónica.

El invierno que hibernaba,

la bomba que no estallaba:

mayo que muere.

El divorcio más normal,

el general criminal,

lo que ocurriere.

Otra vez, en Myanmar,

la estupidez militar,

la mafia al mando.

Más acá, campo y gobierno,

entre el cielo y el infierno

siguen bailando.

Esta es la parte 8 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Durante al recreo, antes de comenzar la clase, Federico y Carlos se acercan a la reja en la que comento con Ramón los pormenores del día, entre ellos, el calor del invierno y la ausencia de la profesora titular. Carlos y Federico aparecen con velocidad, como si hubieran tenido alguna revelación.

-Profe, la clase va a ser un desastre.

Esto es bueno -pienso-, quiere decir que hasta hoy no nos habíamos hundido en la catástrofe de forma definitiva, pero…

-¿Por qué dicen eso?

-Porque todos van a gritar, pararse, moverse, tirar cosas, pelearse y no le van a hacer caso aunque nos pida tranquilidad -explica Carlos.

-Sí, profe. Incluso yo voy a hacer lo mismo -interviene Federico.

-Y yo también, casi seguro.

-Me sorprendería de ustedes dos -les digo, con sarcasmo.

-Lo que tiene que hacer -me indican, paso a paso- es pedir la lista de alumnos a la preceptora para poner notas de comportamiento. También las fichas de conducta, donde se ponen los llamados de atención y esas cosas. Después, ponerlas sobre la mesa, y al que molesta, sancionarlo. Si quiere vamos y pedimos los formularios antes de que comience la clase.

-No, gracias. No se preocupen y vayan entrando.

Al entrar, todos se paran y saludan, pero inmediatamente continúan conversando a gritos. Seriamente, completo el libro de temas haciendo pausas para tratar de identificar a los líderes de la revuelta, pero no parece haberlos. Hay que decir, a favor del caos espontáneo, que es absolutamente democrático y no deja a nadie fuera. Ni siquiera a los tímidos, que vienen a ser como el lumpenproletariat de la palabra pública, pero ahora hacen oír su voz incluso más alto que las grandes burguesías del espacio discursivo adolescente.

-Silencio. Chicos, silencio. Vamos a comenzar la clase. Atrás. Adelante. A la izquierda. ¡Chicos y chicas, alumnos y alumnas, ciudadanos y ciudadanas!

Los grupos más cercanos, ante mi escalada apelativa, se callan, pero vuelven a conversar inmediatamente cuando me muevo a exigir lo mismo al resto del curso.

Opto por aplicar la técnica de reacción en cadena, que tanto me ha dado hasta ahora. Me paro frente a todos, mirándolos alternativamente con cara de esfinge. Algunos grupos aislados deponen su posición (primer movimiento). Luego, otros apelan a sus compañeros a escuchar, porque parece que el profesor quiere hablar (segundo movimiento) y finalmente, cuando la mayoría se encuentra silente, los que se callaron intiman a los rebeldes (las rebeldes, en este caso) a callarse o a pagar las consecuencias (tercer y último movimiento). Lo último que se escucha es a Juan preguntando en voz alta a un grupo de muchachas:

-¿Nunca se callan ustedes, chismosas? ¿No ven que hay que escuchar?

-Sos un estúpido -le responden, humilladas ante la vista de todos.

El silencio se impone.

Anuncio, entonces, las actividades del día.

-Primero vamos a hacer un repaso de las clases de conectores. Luego, controlamos el trabajo anterior y después hacemos una actividad de aplicación.

-¿En grupos?- pregunta alguien.

-Sí, en grupos de cuatro- contesto sin darle importancia, pero desatando la debacle. Como en las épicas grecolatinas, la catástrofe se inicia por pequeñeces.

El desorden gana la clase nuevamente, sumado a chirridos de bancos, sillas que se mueven en andas, carpetas y mochilas voladoras, cuerpos que se chocan. Sin embargo, el ruido no cesa tampoco cuando todos están ubicados. Con menos esfuerzo que al principio, se logra nuevamente devolver la calma. Decido, de todos modos, asegurarme de que no vuelva a ocurrir.

-Les vuelvo a decir lo mismo que antes. En la medida en que ustedes se esfuercen en trabar los repasos y las exposiciones, vamos a tener que dedicar más tiempo a la teoría y vamos a tener que ver más veces lo mismo. También se harán necesarias más evaluaciones, porque si nadie escucha ni participa, no tengo otra forma de saber si están aprendiendo algo o estoy haciendo un monólogo. Entiendo que estén cansados, pero me parece que demostraron hasta ahora ser buenos alumnos y no nenes malcriados ni chicos de jardín de infantes, que es lo que parecen hoy -continúo, evitando conmoverme de la multitud cabizbaja que mira el suelo- y espero que esto no tenga que ver con la ausencia de la profesora, porque vamos a trabajar igual que en las otras clases. Antes de entrar algunos de ustedes me recomendaban traer las fichas de conducta y sancionar a los que molestan -recuerdo, mientras el miedo de algunas caras muta en pánico- pero no me parece una solución. Primero, porque ni yo soy policía ni ustedes son delincuentes, así que es bastante tonto jugar a hacer infracciones o multas en vez de dar la clase, que es lo que debemos hacer. Segundo, porque ya hay un espacio que se ocupa de esta cuestión: los contenidos actitudinales, donde en todo caso van a ser evaluados de acuerdo a su predisposición a conocer y trabajar en esta materia. No les pido que se enamoren de todos los contenidos ni exijo que hagan lo que digo al pie de la letra, simplemente que nos interesemos en llevar a cabo una tarea común que a ustedes les permita aprender, como hicimos hasta ahora, y que nos respetemos. No puede ser que hoy, cuando pretendo hablar, no me escuche nadie, sabiendo que en todas las clases ustedes fueron escuchados, por mí y por toda la clase. Son ustedes los que provocan que sigamos perdiendo tiempo. Son ustedes, y no yo, los que están destruyendo la libertad que le dimos a la clase.

Cuando dejo flotando la última frase de mi discurso, el silencio de las pausas y las caras es sepulcral y algunas chicas pucherean, con los ojos peligrosamente brillantes. Tal vez me estoy excediendo.

- En fin, vamos a seguir como si nada hubiera pasado, pero quiero que recuerden esto. Y que no vuelva a pasar más.

Todos asienten, comprometiendo su media sonrisa de reconciliación.

De a poco se recupera el tono inquieto, jovial y a la vez laborioso de la clase. Escuchan en perfecta calma el repaso y hacen preguntas puntuales sobre los mismos conectores que generaron dudas en la clase pasada. Hago dibujos, doy ejemplos, logro que ellos también ejemplifiquen y comenzamos con la actividad del día. Reparto a cada grupo una noticia de diario.

-Lo que tienen que hacer es identificar los conectores, copiarlos a su carpeta y clasificarlos. Luego de eso, eliminarlos.

-¿Eliminarlos?

-Sí, pueden usar corrector, birome, tijeras, lo que sea, pero deben suprimirlos del texto. Después les explico el porqué.

La resolución es bastante rápida, así que pasamos a la segunda parte. Los grupos intercambian sus recortes recortados (de conectores, se entiende).

-¿Y ahora que hacemos?

-Repongan los conectores faltantes, teniendo en cuenta la relación más probable entre dos objetos.

Paso a recorrer los grupos, contestando consultas y monitoreando la cohesión repuesta en los textos. Extrañamente, todos terminan en los últimos diez minutos de la hora. La clase más caótica hasta ahora, irónicamente, es la que más se ajustó a los tiempos previstos en la secuencia.

Antes de irme, impongo una última medida de firmeza, basada en mi esfuerzo por respetar el reglamento a rajatablas: nadie sale hasta que toque el timbre. Todos observan, con tristeza, el éxodo anticipado del resto de los cursos.

Esta es la parte 7 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Comienzo la clase anunciando que la entrega de los trabajos será demorada hasta que la profesora a cargo revise la adecuación de las correcciones y les explique de qué forma se integrarán las calificaciones con los trabajos anteriores. Acordamos, además, que los alumnos que estuvieron ausentes la clase pasada deberán realizar un trabajo domiciliario que explicaré al día siguiente. Mientras se terminan de ordenar, aprovecho para pedir a dos alumnas que repartan una tabla individual con las clases de conectores y un texto para leer en parejas.

Para explicar el concepto de conectores, recurro a varias metáforas de conexiones (el tendido eléctrico, los caños de agua, el sistema gasífero) hasta lograr por fin -contra mi propia intención comunicativa- caer en el oscurantismo más profundo al llevarlas al terreno de la cohesión lingüística. Por suerte la sinceridad de la clase es total y todos afirman no haber entendido ni media palabra.

Vuelvo a explicar el concepto con más lentitud, haciendo gestos en las manos y gráficos en el pizarrón. Cuando todos exhalan suspiros de comprensión, comienzo a trabajar en un esquema en el pizarrón, deteniéndome por pedido de la clase en los conectores de causalidad y en la diferencia entre condicionalidad y restricción. Acompaño cada subtipo con varios ejemplos, aplicados al discurso académico, los paseos grupales, la política internacional, los asesinatos pasionales, el conflicto del campo, el uso de Internet, el miedo a la oscuridad, las recetas de cocina, la historia de Caperucita y la cotidianeidad del curso. Primero intento que identifiquen los conectores en los ejemplos. Al no tener mucho éxito, opto por presentarles oraciones incompletas para que ellos mismos elijan los conectores adecuados. Si bien hay altibajos en la atención, ya estoy en condiciones de solucionarlos rápidamente llamando a los implicados por su nombre de pila para que cesen las charlas espontáneas. Mi exposición se convierte entonces, en los momentos más álgidos, en algo así:

- En los conectores de causalidad, Carlos, existe una relación lógica, Yamila, en la que un hecho está directamente, Federico, provocado por otro, Guadalupe. Los reconocemos fácilmente, Enrique, porque no hay margen de duda en que uno produce al otro, Karen.

Cuando termino de exponer y de contestar las dudas, pido a los alumnos que realicen una identificación de los conectores en el texto de trabajo. Cuando comienzan a poner en común algunos de los hallazgos, me veo obligado por el tiempo a pasar el control de la actividad para el día siguiente, pero no sin antes pedirles que lo lean en voz alta. Una alumna toma su copia con desición.

Propuesta de gobierno

En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.

Sólo los tontos pueden creer que

no lucharemos contra la corrupción.

Porque si hay algo seguro para nosotros es que

la honestidad y la transparencia son lo primero

para alcanzar nuestros ideales

Demostraremos que es un gran error creer que

las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos.

Aseguramos sin ninguna duda que

la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.

Pese a eso, todavía hay gente poco inteligente que piensa que

se pueda seguir gobernando con los engaños de la vieja política

Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que

se acaben las situaciones de privilegio y el acomodo

No permitiremos de ningún modo que

nuestros niños mueran de hambre

Cumpliremos nuestros propósitos aunque

los recursos económicos se hayan agotado.

Ejerceremos el poder hasta que

Comprendan desde ahora que

Somos el Mejor Partido, la “nueva política”.

Les pregunto si encontraron algo raro fuera de la demagogia exacerbada, pero todos se muestran desorientados.

-A ver, alguien que lo lea al revés.

-¿Así?- pregunta una alumna graciosa, ubicando las letras de cabeza.

-No, leyendo primero la última línea, luego la penúltima y así hasta terminar en la primera línea.

La inversión, como comprobamos, no es sólo oracional.

Me despido felicitando a los alumnos por las excelentes calificaciones obtenidas en el trabajo práctico. Todos se premian con un aplauso sostenido.

Esta es la parte 7 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Nuevamente entramos más tarde, así que pido a una alumna que reparta los papelitos de la actividad mientras se toma asistencia (enunciados incompletos al estilo Es una tontería… Si pudiera… Es malo para la sociedad…, todos diferentes). Después de un breve repaso, pido a los alumnos que completen el enunciado con lo que consideren adecuado y luego realicen algún tipo de reformulación.

En instantes, todos quieren leerme sus producciones. Una alumna me llama pero me pide, con timidez, no leer su resolución públicamente. Procede a leer, entonces, en voz baja:

-Cuando salga del colegio… voy a encontrarme con el chico que me gusta. Yo reformulé por ampliación: Cuando salga del colegio, luego de la clase de lengua, voy a encontrarme con el chico que me gusta para irnos a su casa.

Todo el grupo de chicas espera mi reacción, probablemente imaginando que estoy obligado a elegir entre la complicidad o la indignación. Siempre ocurre (lo comprobamos en años anteriores) que las alumnas intentan aparentar madurez o experiencia ante practicantes varones, y normalmente lo hacen de forma bastante torpe. Para marcar distancias sin herir su orgullo femenino, opté, para estas situaciones, por rodear la cuestión circunscribiéndolas a lo pedagógico.

-Está muy bien. También podrías, para ejercitar, sustituir algunas palabras por sinónimos, pero esto es adicional.

-¿Pero está bien? ¿Le gusta?

-La aplicación es correcta. Eso es lo importante.

Por suerte, el grupo IDEA me llama insistentemente, lo que resulta un buen escape antes de que el color me gane las mejillas.

Luego de cinco minutos, entrego un lápiz a un alumno de primera fila y explico que la única forma de librarse del lápiz es leer la producción. Luego de hacerlo, puede pasarlo a su compañero de banco, que hará lo mismo, y así hasta que todos hayan leído. Método sencillo y eficaz, aprendido en la última Didáctica, que funciona a la perfección. Los resultados son coherentes y sus contenidos expresan el idealismo juvenil: condenan las guerras, el calentamiento global, la indiferencia social, a la vez que reivindican sus propios intereses, sus rebeldías, su derecho al ocio.

Cuando se comienzan a repartir las propuestas del siguiente trabajo (el evaluativo) las consultas se multiplican hasta hacer imposible la escucha. Reclamo atención y detallo las actividades. Básicamente, se trata de aplicar los procedimientos aprendidos al texto de divulgación científica utilizado en el tema anterior, en grupos de dos. Luego de una explicación minuciosa, pido que levanten las manos quienes aún tengan dudas. La gran mayoría lo hace.

-Me refiero a dudas sobre lo que hay que hacer en las actividades. Los que quieren ir al baño, darme ejemplos o hacer planteos existenciales lo hacen después por separado. Repito: ¿dudas sobre las actividades?

Todos bajan las manos.

-A trabajar, entonces.

Por el efecto dominó, todos pugnan por ir al baño. Les ordeno organizarse de acuerdo a las condiciones que establecí el primer martes. Recorro los grupos, atendiendo a sus dudas y monitoreando el avance general. Una pareja de alumnas me llama para anunciarme que terminaron. Como aún queda mucho tiempo, les propongo hacer la actividad alternativa: un cuento o poesía dual, en el que apliquen reformulaciones mientras escriben. Hago igual con otro grupo y sigo revisando hasta que la hora termina.

Trato de leer parado en el colectivo de regreso, con poco éxito. Cuando llego a casa, preparo mate y me siento a leer, emocionadísimo, los primeros trabajos prácticos que evaluaré en mi incipiente vida docente. Cuando termino, respiro profundo. Las aplicaciones fueron excelentes, fuera de algunas confusiones en la última actividad. Más relajado, me dispongo a leer los textos de la propuesta accesoria.

El segundo grupo en terminar, con menos tiempo, realizó una divertida variación sobre el cuento de Pinocho, aplicando los cuatro tipos de reformulación con mucha destreza. Escribo mis impresiones a pie de página.

El otro texto parece ser, por el formato, una poesía. Cebo otro mate y, cuando llego al último verso, me ahogo y entro en un acceso de tos.

Pobres de mis ojos, cómo te han llorado,

pobre de mi corazón porque aún te sigue amando,

aunque tu cuerpo ya no me está acariciando.

Si tus labios no están, ya no tengo tus besos.

Cuando llega la noche y está tan sola mi alma,

me imagino tu cuerpo dibujado en mi cama.

Lo releo sintiéndome un poco tonto. Finalmente escribo una larga apología de la literatura para sus autoras, junto a mis cálidas felicitaciones. Lo único que me preocupa, al final del día, es la posibilidad de hacer la segunda parte de mi residencia en primavera o verano. Joyce no lo quiera.

Esta es la parte 6 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Antes de entrar al salón, la preceptora de planta me pide permiso para, luego de tomar asistencia, hacer unos anuncios y dar un modelo de cuadro para el cuaderno de comunicaciones a los alumnos. No pongo objeciones.

Paso por todos los estados posibles de la ansiedad: miedo, resignación, catastrofismo, pánico. Veinte minutos después del timbre, no puedo iniciar la clase. Los anuncios resultaron ser bastantes y el cuadro lo suficientemente complejo como para insumir más tiempo del que predije. Me acerco a la profesora y le informo que voy a eliminar una actividad de la secuencia.

-Sí, no te preocupes. Estas cosas pasan, son parte también de la vida escolar. Hay que acostumbrarse a la posibilidad de que el tiempo sea menor al que pensábamos ocupar. Pasá la actividad para mañana, en todo caso.

Tomo una tiza y hago rápidos trazos sobre un esquema con los procedimientos de reformulación a la vez que miro la clase, para evitar fugas de atención que consuman más tiempo. Es decir, escribo a ciegas, mientras doy mi exposición. Una alumna me señala en voz baja.

-Profe, escribió promento en vez de procedimiento.

-Tenés razón -confirmo y corrijo.

Continúo con el mismo método de exposición, tratando de buscar los conceptos más claros y garabateando líneas de texto que suben y bajan, como las cordilleras.

-¿Profe?- me dice otra alumna, susurrando.

-¿Sí?

-Ahí dice rección en vez de reducción.

-Gracias- respondo, borrando y rehaciendo, agradecido de la discreción que muestra el grupo al señalarme mis errores. Ventajas de principiante.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano para simultáneamente seguir la exposición oral con propiedad y ofrecer un esquema con ejemplos claros, me hecho mano de la fábula oral más famosa, probablemente la que mereció más reescrituras y la que menos se verá afectada por una más. Escribo algunos enunciados posibles y reformulamos por reducción, primero suprimiendo y luego generalizando:

Caperucita roja estaba en el bosque juntando flores por pedido de su mamá cuando, bajo el sol de la tarde, apareció el lobo, silencioso y atemorizante.

La canasta de Caperucita estaba repleta de (rosas, margaritas, claveles) flores.

Los ejemplos, que leo, escribo y narro en tono de abuelita, divierten al grupo a la vez que llaman su atención. Consigo terminar de exponer los cuatro procedimientos sin que queden dudas. Anuncio el trabajo práctico de evaluación que harán al día siguiente (algunos no pueden disimular sus temores) y les doy las indicaciones para comunicarlo -vía cuaderno- a sus padres, madres, tutores o encargados. Sin otro particular, me despido atentamente.

Esta es la parte 5 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Comienzo la clase retomando la actividad pasada. Varios alumnos leen sus producciones. A modo de ejemplo adicional de definiciones paródicas, leo la acepción de hombre que acuñó Ambrose Bierce para su genial Diccionario del Diablo:

Hombre, s. Animal tan sumergido en la extática contemplación de lo que cree ser, que olvida lo que indudablemente debería ser. Su principal ocupación es el exterminio de otros animales y de su propia especie que, a pesar de eso, se multiplica con tanta rapidez que ha infestado todo el mundo habitable, además del Canadá.

Un alumno me pregunta por qué el autor escribió eso. Explico la estructura irónica del Diccionario y trato de justificar la visión de mundo de Bierce narrando su paso por la guerra civil estadounidense, por el periodismo, por el exilio, por la revolución de Pancho Villa, hasta llegar a su misteriosa desaparición y a las hipótesis sobre su muerte.

-Bierce es un ejemplo de los abismos que hay a veces entre vida y obra literaria. Como Emilio Salgari (el de Sandokán), que escribía cuentos de aventuras y terminó en la oscuridad y el suicidio, Bierce vivió casi toda su vida como soldado, pero toda su obra es una crítica demoledora de los argumentos para la guerra y un canto constante al pacifismo y a la convivencia entre hombres.

De pronto, caigo en la cuenta de que se está produciendo un fenómeno único que se repetirá pocas veces: silencio absoluto. Me veo obligado a romper la magia y a realizar en el pizarrón los trazos de lo que será la tabla de las formas de organización en los textos de divulgación científica. A medida que termino de aclarar un concepto, dibujo unos cuadros vacíos y hago que sean los alumnos quienes elaboren los ejemplos. Al llegar a la cuarta forma organizativa, la clase está cansada y comienza a perder peligrosamente la atención. Cada vez que giro hacia el pizarrón para escribir, el murmullo se multiplica. Observo con intensidad y de forma aleatoria todos los grupos, hasta lograr que sean los mismos alumnos quienes se llamen a silencio entre sí. Decido usar como táctica la apelación al sentido común.

-Se los digo de forma sencilla: si no terminamos rápido, voy a tener que seguir exponiendo hasta que termine la hora. Si tienen tanto amor por la teoría, hacemos eso. Si no, atiendan a la explicación de los últimos dos procedimientos y hacemos un trabajo de aplicación para no aburrirnos tanto.

Todos dicen estar de acuerdo y colaboran con la definición y ejemplificación de los últimos procedimientos. Pido ayuda a Carlos, jefe adjunto del grupo IDEA, para repartir los textos de trabajo, que versan sobre el láser y sus aplicaciones.

-Queremos descansar, profe- se anima a pedir alguien.

-¡Sí, profe!- acompaña el coro.

Dudo un momento, considerando que están en las últimas horas y deben estar igual de cansados que un residente en las últimas horas de su profesorado. Me decido por un camino intermedio.

-Descansen mientras leen el texto.

-Ah, no, eso no es descansar.

-¿Cómo no? Chicos, no estamos picando piedra ni cargando cajas. Vamos.

Luego de unos minutos, quienes terminan la lectura comienzan a pedir automáticamente permiso para ir al baño. Lo permito, con la condición de que sólo uno salga a la vez y que no demoren más de lo normal. Me acerco al grupo IDEA para comprobar que están leyendo a nivel regular, pero ya alcanzaron la mitad del texto.

-Nos cansamos mucho, profe, hoy jugamos a la pelota. ¿Usted juega? ¿De qué cuadro es?

-No, no juego, pero hasta hace un año jugaba básquet.

-¿Y su cuadro?

-Tampoco veo fútbol ni tengo un cuadro favorito.

Me miran como a un ser extraterreno, sorprendidos. Todos los alumnos cercanos al grupo levantan las cabezas y se unen al interrogatorio.

-¿Y va al boliche?

-No, nunca me gustó bailar.

-Pero escucha música.

-Sí.

-¿Cumbia? ¿Le gusta Eclip´c o Yiyo?

-No, escucho trova cubana y algunos cantautores argentinos y españoles. No colecciono mucha música ni estoy muy actualizado…

Las caras de sorpresa siguen mutando. Carlos mira su banco, dudando, y luego se anima a preguntar:

-¿Y fuma porro? Marihuana, quiero decir. Ahora la tele dice que va a ser legal, no tenga miedo de decirnos.

-No, no fumo.

-Pero probó alguna vez.

-No- miento convencido.

-¿Y toma?

-Sólo fines de semana, alguna cerveza mientras veo tele.

-¿Ve mucha tele?

-No, no mucha. No tengo tanto tiempo, además aprovecho mis ratos libres para leer o descargar libros y documentos de Internet.

-¿Lee en su tiempo libre?- preguntan con evidente estupefacción. Federico cavila unos instantes y levanta el dedo, distraído, mirando a ninguna parte. Pensando en voz alta, enuncia la posible respuesta a todo.

-Claro, -se explica a sí mismo, en voz baja- es como una profesora.

El grupo se ríe y Federico comienza a disculparse y a tratar de explicar que se refería a las costumbres que suelen tener las profesoras de lengua, y que el no creía que se aplicasen a profesores.

-Está bien, Fede. Sigan leyendo- lo tranquilizo, y paso a seguir la ronda.

Como todos van bastante avanzados y la mayoría de mis nuevas compañeras de género (las alumnas) han terminado, explico las actividades y paso por cada grupo para ver los avances. En poco tiempo, a mayoría logra acabar con las dos primeras propuestas, así que paso a hacer un control general, donde todos comparten sus resoluciones con el grupo-clase. Cuando llego a los últimos de la tercera fila, cinco muchachas miran sus bancos y Guadalupe, la mayor de todas, me enrostra.

-No hicimos.

-¿Nada?

-Nada- repite, con aparente orgullo.

-Bueno, -digo, fingiendo una firmeza que en realidad no es espontánea- eso va a ser lo que las va a representar como grupo. A menos que para mañana hagan las actividades y la compartan con el resto de la clase, como hicieron sus compañeros con ustedes. ¿Puede ser?

Todas las muchachas se sonrojan, esquivan mi mirada, asienten. La excepción es Guadalupe, que decide contestarme en nombre del grupo, con una sonrisa sardónica.

-Bueno, para mañana puede ser.

El diario español Público ha publicado (valga la aliteración) una relectura de los diez mandatos cristianos, esta vez no con la intención de reducir los pecados civiles, sino las intromisiones eclesiásticas en el espacio público, y avanzar en la consecución de una laicidad estatal plena. En el portal del periódico están desarrollados por separado. Yo me limitaré a transcribir la lista, porque me parecen puntos excelentes para llevarlos a un debate adecuado a la situación en nuestro propio país, aunque todavía el tema no interese a los medios locales.

I. Educarás en igualdad
II. No sermonearás fuera del púlpito
III. No impondrás tus símbolos al Estado
IV. No mezclarás la gloria terrenal y celestial
V. No acapararás las fiestas del calendario
VI. No invadirás instituciones públicas
VII. Cuidarás de tu propio patrimonio
VIII. Acatarás la ley de datos
IX. No utilizarás los medios públicos
X. Te autofinanciarás

Vía: Escolar.net

Si bien es cierto que, a decir de Watzlavic, es imposible no comunicar cuando se emite un discurso, puede ocurrir que ciertos enunciados, a fuerza de comunicar ideas-fuerzas que sean identitarias o características de un campo ideológico, se desgasten, anquilosen o directamente momifiquen, desvalorizándose hasta el punto que su sola mención despierte, si no el rechazo directo, por lo menos un principio de duda sobre el interlocutor que los utiliza: me estoy refiriendo a los lugares comunes. A mí, personalmente, me resultan antipáticos y evito de todas las formas posibles acercarme a ellos.

El lugar común (también conocido como frase hecha, sobre todo en estos lares) nos indica que al usuario que los utiliza le falta, por lo menos, una buena dosis de imaginación. En casos extremos, puede indicar inequívocamente un alto índice de demagogia o una pobre formación intelectual. Los lugares comunes pueden ser simplistas cuando intentan disfrazar de verdad evidente algo que a todas luces es una construcción ideológica (La autoridad está hecha para respetarla), u oscurantistas cuando intentan disfrazar de inteligente un enunciado que esconde una irrelevancia (No por mucho madrugar se amanece más temprano).

Pueden connotar identificación con lo popular o, contrariamente a lo que se supone, un feroz elitismo. También condescendencia o agresividad, solidaridad o indiferencia. Pueden provenir de libros cultísimos o de subculturas ignorantes. Pueden, incluso, tener altas dosis de realismo o, como a veces sucede, carecer de asidero alguno. Pueden llevar la forma de una justificación, una antítesis, una apelación. Hay tantas características en lugares comunes como ideas discursivas y formas que los sustenten.

Mi intención no es analizar la validez de cada argumento repetitivo por separado (ya tomé una posición frente a la mayoría de ellos), sino dar cuenta de cómo pueden convertir al discurso político -una tipología textual que debe caracterizarse por cierta destreza intelectual y un contenido de carácter dinámico o por lo menos progresivo- en un discurso altamente estereotipado y hasta vacío.

Para intentar (usando un lugar común imposible) hacer un análisis objetivo, voy a dividir mi recopilación de lugares comunes en el esquema bipartito más usual de la política (izquierda/ derecha), lo que significa sumar la autocrítica al inventario. Los lugares comunes que correspondan a ese limbo ideológico que algunos reconocen y califican como centrismo se ubicarán por aproximación, considerando al pensamiento socialdemócrata como una izquierda y al liberalismo de centro como una derecha. Intentaré además, siempre que sea posible, buscar correlatos entre una posición y otra.

Espero sus colaboraciones para ayudar, vía comentarios que iré incorporando periódicamente, a completar esta tabla con todos los lugares comunes del discurso político (profesional o cotidiano) que conozcan. Pueden en el futuro integrarse a una wiki, a un ensayo sobre linguística, a un trabajo práctico, a las reglas propuestas para un debate, o solamente contribuir a mejorar la significatividad de nuestro discurso individual, lo que ya es un logro en sí mismo. Esta es la tabla, actualizada al 09/05/08.

Izquierda Derecha
Los desaparecidos por las dictaduras eran jóvenes idealistas Los desaparecidos por las dictaduras eran guerrilleros terroristas
Las dictaduras fueron patrocinadas por Estados Unidos Las guerrillas fueron patrocinadas por la URSS
El peronismo es la versión argentina del fascismo El peronismo es una versión potable del comunismo
Los derechos humanos son universales Los derechos humanos son para los delincuentes
Cuba es una democracia socialista Cuba es una dictadura
El aborto legal significa el derecho a decidir El aborto legal significa el que se legaliza el asesinato
La religión es el opio de los pueblos La religión es el orden moral de las sociedades
Los militares son naturalmente asesinos y cobardes Los militares son la reserva moral de la nación
A la derecha le falta leer más libros A la izquierda le falta leer más diarios
Es fundamental solidarizarse con los pueblos que luchan Debe importarnos más lo que pasa en nuestro país que lo que ocurre en la Ex- Birmania
Los piqueteros son trabajadores que luchan por sus derechos Los piqueteros son vagos mantenidos con mis impuestos
La gente elige gobernantes progresistas usando sus legítimos derechos La gente elige gobernantes progresistas porque compran sus votos con una bolsa de mercadería o un vino
La gente elige gobernantes conservadores porque no está educada La gente elige gobernantes conservadores porque no pueden comprarles sus votos
La libertad de expresión es un lujo burgués La libertad de expresión conduce a la pornocracia
La mejor forma de dar seguridad a un pueblo es garantizando los servicios básicos y educándolos La mejor forma de dar seguridad a un pueblo es poniendo más policías y penas más duras
No soy antisemita, sino antisionista No soy antisemita, tengo amigos judíos
Los villeros son personas excluidas por una sociedad indiferente Los villeros son delincuentes que eligen el camino más fácil en vez de intentar progresar estudiando
Las mayorías normalmente toman decisiones equivocadas La izquierda siempre fue un espacio sectario y minoritario
Los pueblos crecen gracias a su industria Los pueblos crecen gracias a las agroexportaciones
Usted no es capaz de entender porque está alienado Usted no es capaz de entender porque no tiene sentido común
Los foristas y comentaristas de derecha son troles Los foristas y comentaristas de izquierda son geeks
La derecha liberal controla los medios La izquierda empresarial controla los medios
El psicoanálisis es un delirio burgués El psicoanálisis es sexopatía
El populismo es democracia directa El populismo es demagogia política

Edición 08/05: Gracias al importante aporte de Pitu, que prestó su ayuda desde el foro de política de psicofxp, agrego hoy los lugares comunes de esa categoría tan extraña como interesante que es el peronismo argentino, y que no logro incluir en la tabla anterior. Va entonces, la nueva:

Peronismo
Necesitamos apoyar a la burguesía nacional frente a la burguesía imperialista.
La autarquía de la nación es la única defensa contra el/los imperialismos.
Pueblo y Nación son los ejes de nuestro accionar político. Por ello no somos partidistas, somos movimientistas.
Todos aquellos que se opongan al pueblo y a la nación son nuestros enemigos.
El Estado Nacional es el vertebrador de los intereses del pueblo.
El pueblo nunca se equivoca.
Los derechos individuales deben subordinarse al interés general.
La Ciencia Económica es una disciplina capitalista.
El arte y la cultura deben reflejar los intereses del pueblo y de la nación.
Nosotros aplicamos los principios del verdadero cristianismo.
Nuestro movimiento surge de las entrañas de nuestra tierra y de nuestro pueblo.
El líder expresa los sentimientos y necesidades del pueblo. El líder hace lo que el pueblo quiere.
La comunicación líder-pueblo no necesita intermediarios.
A lo nacional popular no se lo analiza con categorías políticas clásicas. Es propio de mentalidades extranjerizantes hacerlo. Los que insisten son intelectuales colonizados.
Lo nacional popular no puede ser “cosificado”, debe ser leído desde su “vitalidad fundante”. El intelectual debe acompañar la praxis de su pueblo.
Las culturas y las experiencias políticas de lo nacional-popular son incomunicables e intransferibles.

¿Algún otro aporte? ¡Vamos!

Decidí inaugurar mi nueva membresía en la comunidad de Scribd (una red social de portafolios virtuales) publicando las secuencias de clase que preparé y que estoy utilizando en mi residencia. Pueden leerse en línea y descargarse en formatos pdf, doc o txt y están bajo la misma licencia que los artículos que escribo en la bitácora, es decir, se pueden usar, modificar y compartir libremente siempre que se haga sin fines de lucro.

¿Las razones? En primer lugar, que las secuencias que iré publicando fueron probadas con éxito en el aula, lo que las convierte en proyectos aplicables más allá de sus aspiraciones pedagógicas. Por otra parte, tengo la intención de poner a disposición de otros residentes y docentes actividades y materiales que puedan servir para enriquecer otras prácticas o, por lo menos, originen un diálogo entre modos de enseñar, en la forma de un correo, un comentario, una crítica.

Todas las secuencias estarán archivadas, para quien interese, en esta carpeta:

Folder_32x32

Secuencias de clase

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

Correo de Gmail

Cerrar
Enviar por Correo