Archivo de Abril 2008

Esta es la parte 3 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

La profesora retoma la clase pasada verificando qué respuestas se encontraron a las preguntas de la clase pasada. Una de las alumnas toma la palabra y lee el concepto de cromosoma y las clases de nucleótidos, que llevan nombres que bien podían pertenecer a ilustres damas de tiempos anteriores si estuvieran precedidas por el título de Doña: Guanina, Timina, Adenina, Citosina. No puedo evitar recordar a una comadrona de mi pueblo natal, Círcola llamada, lamentando que su nombre no tuviera otro honor que ser similar al de alguna forma geométrica. En fin.

Cuando ya nos encontramos completamente informados de lo fundamental del fósforo y de la esencialidad de los azúcares, pasamos a repasar lo nuestro: características del texto expositivo. El desempeño de la clase es muy bueno en el tema. La preceptora de planta irrumpe para efectuar un anuncio.

- Desde mañana se va a servir todas las tardes la merienda. Los interesados deben traer su propia taza y luego de ocuparla, lavarla y dejarla en el lugar que dispongamos. Repito: traen las tazas pero las dejan en la escuela, no se las llevan de nuevo. ¿Se entiende? Así deben hacer siempre: luego de ocuparlas, vuelven a guardarlas acá. ¿Estamos?

Estamos.

La profesora da a la clase las siete actividades del día y nos propone ayudar a los grupos a resolverlas. El grupo IDEA convoca a Ramón, dejándome huérfano. Entonces Carlos, uno de sus miembros, señala el grupo de alumnas contiguo.

-Venga acá profe, estas chicas de hoy que hacen señas para su lado. Se van a poner contentas de que se siente con ellas.

-Está bien, Carlos, no te preocupes- le digo, intentando restarle importancia. Sin embargo, una de las alumnas del grupo, encogiéndose de hombros con gesto afectado, me espeta.

-Venga, si quiere.

Las muchachas resuelven con mucha rapidez las primeras propuestas, lo que me margina al papel de felicitador profesional. Me consultan recién al llegar a la cuarta actividad.

-Profe, acá la estructura es descriptiva, pero también es comparativa.

-Bueno. Escriban las dos. Cuando lo hagan, acuérdense que se pone el primer elemento en masculino y luego como está. Quedaría así: estructura descriptivo-comparativa.

-¿Las dos? ¿No tiene que ir una sola?

-Nadie dijo que la estructura debía ser única. En todo caso, las respuestas no se tienen que hacer pensando en límites, sino en posibilidades. No tengan miedo de ofrecer una resolución distinta si tienen los argumentos para defenderla.
Las actividades se suceden con velocidad y finalizamos un rato antes del límite. La profesora anuncia la puesta en común. Cuando llega a la cuarta actividad, Mariela, una alumna del grupo que tengo a cargo, levanta la mano.

- ¿Estructura descriptivo-comparativa?

- Exacto. Acá tenemos una estructura doble. Primero describe y luego, para explicar mejor, recurre a la comparación.
Victoria.

Sólo cuando la clase termina y la profesora se acerca a conversar conmigo caigo en la cuenta de que el próximo registro tendrá, en el lugar de docente, a mí mismo. La mañana del día siguiente, como primera tarea, enciendo la computadora y escribo en el procesador de textos: Secuencia de clase - Textos de divulgación científica…

Bueno, mucho antes de lo esperado irrumpió Wordpress 2.5.1, para corregir más de 70 pequeños problemas de la plataforma a la vez que elimina un “muy importante” fallo de seguridad. Esperemos que ese haya sido todo el peligro y las próximas versiones se ocupen sólo de mejorar detalles. Puede descargarse la actualización aquí o, en el caso de que sólo nos interese solucionar el fallo de seguridad, es posible hacerlo subiendo al servidor estos tres archivos en reemplazo de los antiguos: wp-includes/pluggable.php, wp-admin/includes/media.php, y wp-admin/media.php.

Esta es la parte 2 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

Llego a la escuela temprano, en virtud del tiempo necesario para presentaciones y recorridos. Me recuesto en el alambre tejido del cementerio de autos que enfrenta la escuela a hojear el diario y esperar a Ramón, que llega cinco minutos después. Entramos al edificio, nos presentamos con el personal de entrada, pasamos por la preceptoría general y subimos a pedir ayuda a la preceptoría de segunda planta. Eli, la preceptora a cargo, nos saluda amablemente y nos indica el salón.

La profesora llega puntualmente, nos saluda y entra al aula para explicarles a sus alumnos la novedad. El ruido en el patio todavía es ensordecedor -no todos los cursos están en sus salones- pero alcanzo a escuchar algunos fragmentos sueltos donde se solicita colaboración y tranquilidad. Momentos después, la profesora nos hace pasar. Saludamos a la clase y agradecemos públicamente a la profesora por darnos su tiempo y a los alumnos por prestarnos su curso. Luego la profesora toma la palabra para recibirnos.

-Quiero, antes que nada, darles la bienvenida. Para nosotros siempre es gratificante que haya residentes, así que también estamos contentos. Les comento que éste es un curso que está a mi cargo hace poco, pero que no tiene problemas importantes. Son bastante inquietos, sobre todo algunos alumnos varones… -cuatro alumnos, en el fondo, levantan las manos- que allá se están presentando. Fuera de eso, es una clase regular, como todas. Siéntense atrás y empezamos.

Nos acomodan unos bancos en el fondo del aula y luego de sentarnos caemos en la cuenta de haber cometido el primer error de nuestra residencia: Ramón, que tiene la anatomía de un leñador canadiense, se sentó en un banco minúsculo y bajo, simulando la imagen de un monje jorobado copiando algún antiguo pergamino. Mi caso fue inverso y todavía más ridículo: apenas alcanzaba a poner los pies en el suelo y la superficie de trabajo de la mesa llegaba hasta la altura de mi cuello, dando la impresión de que estuviera espiando la clase tras un muro. Rápidamente cambiamos de lugar con todo el disimulo posible.

La cantidad de alumnos, a simple vista, no es inusitada. Contamos un poco más de treinta alumnos, previendo algunas ausencias. La profesora repasa los temas analizados en el diagnóstico: comprensión de textos, análisis gramatical, ortografía. La mayoría no tuvo inconvenientes. La clase reconstruye la lectura del texto El héroe griego Aquiles, recordando los dones del aqueo, su ungimiento y el fatal detalle del talón. Una de las alumnas dice haber la película (no aclara cuál) y comienza a representarla.

-Estaba la chica mirando cuando el tipo, el enemigo, agarró el arco -narra, tomando entre sus manos una invisible flecha- y antes de que le tire la chica grita ¡Nooooooooo! pero el otro liga igual el flechazo y muere -finaliza, desmayándose sobre el banco. Todos ríen.

-Como ven -nos dice la profesora- tenemos una futura actriz en nuestro curso. Sólo voy a aclarar que el personaje que muere es Aquiles y la muchacha que se lamenta se llama Helena.
La profesora nos acerca, mientras continúa la clase, una copia del programa. Abarca los tipos de texto expositivo, informativo y literario, y varios temas de gramática.

-Ustedes arrancarían con textos de divulgación científica -nos aclara señalando un punto en el programa.

Mientras discuto con Ramón algunos detalles organizativos (resolvemos finalmente que yo daré clase las primeras semanas y luego él continuará) la profesora envía a una alumna a sacar unas fotocopias para el trabajo del día. Luego se controla la resolución de un trabajo práctico anterior sobre las características del texto expositivo. Todos responden, incluso los varones del sector que acabamos de bautizar como grupo IDEA (inquietos de atrás) aunque reconocen, ante la repregunta, haber copiado todas las resoluciones. Llegan las fotocopias y se dictan las actividades.

1. Leer el título: Las espirales inmortales.
2. ¿Qué serán las espirales inmortales?
3. ¿De qué se tratará el texto?

Cinco minutos después, todos hacen sus predicciones. Los alumnos determinan que las espirales famosas

1. No mueren.
2. Son extrañas.
3. Son como círculos.
4. Son como espirales de mosquitos (que de alguna forma, dice alguien, mueren, o por lo menos se queman).
5. Son espirales infinitas.
6. No morirán jamás.
7. Son gigantes y fueron creadas por un científico loco que les dio vida para luego hacerlas inmortales. Tienen poderes infinitos y andan sueltas por el mundo controlando la mente de las personas.

-Chicos, me parece que ustedes están dedicando mucho tiempo a ver tele. Me interesa saber qué pensaron nuestros invitados.

Los dos somos tomados por sorpresa, pero mis reflejos acuden con rapidez al sucio truco de mirar fijamente a mi compañero de banco, obligándolo a responder primero. Cuando él lo nota, balbucea:

-Sí, algo parecido pensé, imaginé algún dispositivo creado por la ciencia, porque no se me ocurre nada natural que tenga esa forma.

-Yo imaginé -cuento, luego de haber usado arteramente el tiempo discursivo de Ramón para fabular algo -grandes esculturas espiraladas legadas por alguna cultura. Son inmortales porque, como todo artificio, no tienen vida.

La profesora asiente.

Las tareas para mañana consisten en buscar el significado del vocabulario desconocido, preguntar a la profesora de ciencias naturales acerca de las clases de nucleótidos y tener cada uno su propia fotocopia. Cuando salimos de la clase, obedientemente, buscamos las nuestras.

Apareció ahí, no me preguntés cuando. Yo sólo sentí que se apoyaba sin violencia y quedaba prendido, quieto, haciendo un poco de presión cada cinco o diez segundos para recordarme que estaba, moviéndose un poco, lo natural
solamente.

demasiado poco
falto de todo/ abajo/ al final
caído herido solo/ murió el viejo
roto llantísimo ciego amortajado
dicen por ahí que una vez
llegó una carta/ para él y él
rompió el lacre leyó la carta
la guardó/ y sus ojos construyeron algo parecido a la alegría

yo no les creo

Apenas ayer escribí sobre el tiempo que falta para titularme y ya hoy recibo -en las Noticias de mi Igoogle- una propuesta de ayuda para acortar el trabajo. Es sabido que Google apuesta a la publicidad personalizada y a ayudar permanentemente al usuario, pero creo que esta vez se lo tomaron muy en serio.
Títulos truchos en Google Noticias

Esta es la parte 1 de 12 partes en la serie Residencia en la tierra

El lunes voy a comenzar la residencia docente que me convertirá en un profesor de lengua de iuri. Este es el primer artículo de una serie sobre los acontecimientos de esta aventura inicial y final que titularé, a modo de homenaje a ese gran mago de las palabras que es Neruda, Residencia en la tierra.

Pese a la alteración natural, me tranquiliza conocer la escuela y la docente a cargo. Estuve haciendo prácticas en ese lugar y con esa profesora el año pasado. Me sentí muy cómodo, así que el trauma inicial está minimizado. Vuelvo a pensar en cada arista de ese espacio.

La escuela tiene varios problemas: sobrepoblación, vandalismo, deserción, y todos los inconvenientes de cualquier centro educativo de bajos recursos. Los alumnos deben rellenar un formulario y buscar en la preceptoría la llave para ir al baño. Los bebederos de agua están encerrados dentro de jaulas descomunales aseguradas con candados.

Por otra parte, hay una biblioteca generosa, un gran equipo docente, una dirección accesible.

Digo más, hay alumnos, que es en última instancia nuestra razón de estar.

En este momento me siento como imagino que ocurre en las citas a ciegas: sudo, temo, planifico, preveo, hipotetizo, ansío. ¿Cómo serán mis alumnos? Es decir ¿cómo serán conmigo? Y cuando sepa eso ¿cómo deberé ser yo? ¿Firme o flexible, creativo o directo, fluido o complejo?

Evidentemente voy a realizar una residencia, pero no sé si entonces seré el mismo que escribe estas líneas. Me preocupa el estar, como dice el lugar común, a la altura de las circunstancias. Cuando considero que esas circunstancias son la producción de conocimiento, la interpretación crítica, la significación de ideas, me parece más natural asustarme un poco. Sin embargo, aunque imagino inconvenientes, no vislumbro la catástrofe. La moral es alta, si bien nunca lo son las buenas costumbres.

Espero lo mejor de una oportunidad tan grande. Es una suerte, pienso, luego de tanta teoría abstracta y afrancesada, residir en una escuela tan dolorosamente terrenal y latinoamericana.

carlos-fuentealba-aurelio-marcelo.jpgCarlos era un docente grandote, barbudo y humilde, con cuarenta años, dos hijas adolescentes, una bicicleta y un largo trayecto como luchador social y delegado sindical. Tenía, además del título docente, una tecnicatura en química. Había trabajado en varios oficios, en la administración de UOCRA, en una fábrica de jugo, en un laboratorio, en un supermercado. A la par, con mucho esfuerzo, estudió para maestro. Hace exactamente un año, el policía José Darío Poblete, respondiendo a las órdenes represivas del gobernador Jorge Sobisch, lo mató disparándole desde dos metros con un lanzagranadas. El cartucho de gas le destrozó el cerebro.

Seguramente, Carlos, tus verdaderos asesinos quedarán impunes, como ocurre en este país con los poderosos. Ya sé que no te sorprendería, sabías de estas injusticias endémicas, de las de arriba y de las de abajo, del hambre de los chicos, del analfabetismo estructural y funcional, de las paredes mohosas, del frío en las aulas. Apostabas igual a la mañana iniciática, a la batalla cotidiana, a la pedagogía de la esperanza, al amor urgente.

Tus asesinos no te odiaban sólo por quién eras sino por los ejércitos que veían detrás tuyo, armados todos de terribles tizas blancas. Nos querían matar esa utopía desgarrada llamada educación pública, igualdad social, libertad de pensamiento. Querían matar, porque no saben hacer otra cosa.

Hoy, Carlos, tu nombre es bandera de ese mundo nuevo. Tus colegas llenan las plazas, luchan en las aulas, trabajan como hormigas por la utopía posible. Otros estamos cerca de convertirnos en educadores y miramos con los ojos húmedos ese país que soñaste, esa imagen justa y amorosa que se sueña en las escuelas.

Ahora entiendo que no ocurrió, que no te mataron, que los monstruos intentando detener tu lucha, no consiguieron más que extenderla. La educación marcha hoy, más unida, dispuesta a acabar con este sistema excluyente y asesino.

Hoy caminamos todos juntos, vos sabés adonde. Allá nos vemos.

Imagen: Marco Aurelio, Nocturama.

Recientemente comentaba la expansión y mejoras en la comunidad de Edublogs.org. Me encuentro hoy con un texto impecable sobre el uso de blogs con fines educativos, así que decidí traducirlo y compartirlo. He aquí el resultado:

Existen muchas maneras de usar un blog para enseñar. Empezaremos con estas diez:

1. Publicar materiales y recursos

La web es una gran herramienta que permite el fácil acceso a los recursos pedagógicos: todo lo que hay que hacer es adjuntar -o copiar y pegar- los materiales y estos serán accesibles al instante desde la escuela, hogar o cibercafé. Además, se puede gestionar fácilmente quién va a tener acceso a ellos a través de contraseñas y extensiones de seguridad.

2. Hospedar debates en línea

Si se pretende crear un espacio de debate en línea, un blog puede ser la solución. Los estudiantes pueden simplemente responder a las entradas del blog y debatir los temas establecidos, a través de los comentarios o de un foro añadido. Los comentaristas también pueden inscribirse para recibir mensajes de correo electrónico cuando se actualiza la discusión y gestionar y editar todas las respuestas a través del tablero.

3. Crear una publicación áulica

¿Alguien recuerda los viejos tiempos de los diarios escolares? Bueno, ahora es mucho más fácil con un blog. Se puede añadir a los estudiantes como contribuyentes, autores y editores -incluso como diseñadores- para mejorar la colaboración en línea y la participación directa de la clase.

4. Sustituir los boletines

¿Siempre con fotocopias y páginas y páginas de comunicados? ¡Basta! Es mucho más simple enviar toda clase de información, noticias y eventos por medio del blog.

5. Promover el uso del blog en los estudiantes

Está muy bien enviar a los estudiantes a visitar sitios recomendados y luego incentivar a que se creen espacios propios, pero lo que necesita la clase para funcionar como centro de trabajo es un lugar donde se puede visitar fácilmente cada blog participante. El blog del profesor se puede utilizar como enlace a los blogs de sus estudiantes, así que si queremos que los estudiantes abran su propio blog… tenemos que empezar por hacerlo los profesores.

6. Compartir el plan de clase

A todos nos gustaría mejorar nuestros planes de clase ¿no? Bueno, la utilización de un blog puede convertir la planificación y la reflexión sobre las clases en una experiencia interactiva e incluso colaborativa. Compartir planes, reflexiones, ideas y temores con otros educadores, tanto de la propia escuela como de todo el mundo utilizando nuestro blog es una gran manera de desarrollarse como docente, y un brillante uso de las nuevas tecnologías.

7. Integrar soporte multimedia de todo tipo

Con un par de clics se pueden insertar en línea vídeos, presentaciones multimedia, presentaciones de diapositivas y más, integrando estos medios con el texto estático y los recursos. No se requiere espacio ni es necesario conocer la codificación: basta con seleccionar los soportes que se desean utilizar y añadirlos al blog para ilustrar y mejorar los contenidos.

8. Organizar, organizar, organizar

La utilidad del blog no es únicamente pedagógica: sus herramientas pueden aplicarse también para fines organizativos, desde los equipos deportivos de la escuela hasta los borradores de la clase de lengua. Incluso podemos crear blogs de forma temporal para determinados eventos o trabajos, para no sobrecargar el blog principal.

9. Favorecer la retroalimentación

No hay nada que diga que se debe prohibir el anonimato en los comentarios de en un blog (a pesar de que está totalmente dentro de nuestros derechos moderarlos), pero ¿por qué no considerar la posibilidad de utilizar el blog como un lugar para que los estudiantes -e incluso los padres y colegas- puedan dejar comentarios generales, y opinar sin temor sobre la clase?

10. Crear un sitio web totalmente funcional

Una de las mejores cosas de los blogs es que son mucho, mucho más que un modelo. De hecho, se puede utilizar un blog para crear contenidos y soportes que hagan que no parezca un blog en absoluto. Por lo tanto, si nuestra intención es crear un conjunto de contenidos estáticos, de archivos de información importante o incluso un índice de bibliotecas un blog puede satisfacer fácilmente esas necesidades.

Vía: Edublogs.org

avatar fragmentario es la bitácora personal de Martín Miguel Quintana, residente de profesorado, escritor y utopista profesional. Correo:

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